II. El auge del estalinismo
La teoría marxista del estado
Ahora vamos a avanzar hacia la construcción, por encima del espacio que hemos barrido de inmundicias históricas, del edificio aireado e imponente de la sociedad socialista (Lenin, 8 de noviembre 1917)
Para poder comprender la evolución de la URSS y lo que está pasando hoy en día, es menester entender antes que nada la teoría de Carlos Marx y cómo el gobierno bolchevique trató de seguirla. A diferencia de las ideas socialistas utópicas de gente como Robert Owen, Saint- Simon o Fourier, el marxismo se basa en una visión científica del socialismo. El marxismo explica que la clave del desarrollo de cualquier sociedad es el desarrollo de las fuerzas productivas: fuerza de trabajo, industria, agricultura, técnica y ciencia. Cada nuevo sistema social (esclavitud, feudalismo y capitalismo) ha servido para impulsar la sociedad humana hacia delante, a través del desarrollo de las fuerzas productivas.
El periodo prolongado de comunismo primitivo, la primera fase de desarrollo de la humanidad, donde no existían clases ni propiedad privada ni Estado, dio paso a la sociedad clasista tan pronto como la población fue capaz de producir un excedente por encima de las necesidades de la supervivencia diaria. En ese momento, la división de la sociedad en clases se convirtió en una posibilidad económica. En la amplia escala de la Historia, el surgimiento de una sociedad clasista fue un fenómeno revolucionario, en el sentido de que liberó a un sector privilegiado de la población, una clase dominante, del peso directo del trabajo, permitiéndole el tiempo necesario para desarrollar el arte, la ciencia y la cultura. La sociedad de clases, a pesar de su explotación despiadada y desigualdad, era el camino por el que la humanidad tenía que pasar para poder crear los prerrequisitos materiales para una futura sociedad sin clases.
En cierto sentido, la sociedad socialista es una vuelta al comunismo primitivo pero a un nivel productivo inmensamente superior. Antes de que pueda plantearse una sociedad sin clases, todos los rasgos característicos de una sociedad clasista, especialmente la desigualdad y la escasez, tendrán que ser abolidos. Sería absurdo hablar de la abolición de las clases si la desigualdad, la escasez y la lucha por la existencia siguieran prevaleciendo. Sería una contradicción en sí misma. El socialismo sólo puede aparecer en un estadio determinado de la evolución de la sociedad humana, con un cierto desarrollo de las fuerzas productivas.
Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. (Marx, Prologo a la Contribución a la crítica de la economía política, p. 65).
A diferencia de los socialistas utópicos de principios del siglo XIX, que consideraban el socialismo como una cuestión moral, algo que podía haber sido introducido por personas ilustradas en cualquier momento de la Historia, Marx y Engels consideraban que estaba enraizado en el desarrollo de la sociedad. La condición previa para el desarrollo de una sociedad sin clases es el desarrollo de las fuerzas productivas, con el cual se hace posible la superabundancia. Para Marx y Engels, ésta es la tarea de la planificación económica socialista. Para el marxismo, la tarea histórica del capitalismo, el estadio superior de la sociedad clasista, era sentar las bases materiales mundialmente para el socialismo y la abolición de las clases. El socialismo no era simplemente una buena idea, sino que era el siguiente estadio para la sociedad humana.
La tarea histórica del capitalismo era la supresión de la división territorial feudal, el desarrollo de una economía industrial moderna y la creación de un mercado mundial con una nueva división mundial del trabajo. Al hacerlo crearía sus propios enterradores, el proletariado moderno. Marx y Engels bosquejaron este escenario hace 150 años en las páginas de El Manifiesto Comunista. El desarrollo del capitalismo actual confirma esa perspectiva. Con la concentración del capital en manos de un grupo reducido de capitalistas, el campesinado ha sido en gran medida eliminado, mientras que la clase obrera ha adquirido proporciones colosales, convirtiéndose en la mayoría de la población en los países avanzados e incluso en muchos países en desarrollo. De la misma manera, el capitalismo ha creado un mercado mundial al que todos los países están inextricablemente atados. En realidad, las bases materiales para una sociedad socialista, legadas por el capitalismo, han existido a escala mundial desde el estallido de la Primera Guerra Mundial. Si las grandes fábricas e industrias, que se han convertido en corporaciones multinacionales, fueran de propiedad pública y estuvieran democráticamente planificadas a escala nacional e internacional, podrían crear un mundo de superabundancia.
Actualmente, la concentración de capital a escala mundial se refleja en el hecho de que apenas 500 multinacionales dominan el 90% del comercio mundial. Una sola compañía, ICI, tiene capacidad suficiente para producir toda la demanda mundial de productos químicos. En muchos otros sectores la situación es similar. Sin embargo, el capitalismo ha alcanzado sus límites como sistema progresista. La propiedad privada y el Estado nacional actúan como camisas de fuerza que constriñen las fuerzas productivas e impiden el avance de la sociedad. Dos guerras mundiales que llevaron a la humanidad al borde de la extinción, el paro masivo orgánico y las periódicas crisis de sobreproducción son testimonios de este impasse. El capitalismo, como sistema económico, en el pasado revolucionó las fuerzas productivas; pero ahora actúa como un gigantesco freno al progreso. En su ansia de beneficios, amenaza con arrasar los recursos naturales del mundo e incluso con destruir el planeta. Sólo la planificación internacional de las fuerzas productivas puede sacar a la sociedad de este callejón sin salida. Marx creía que las tareas de la revolución socialista recaerían primero sobre las espaldas de la clase obrera de los países cultural y económicamente avanzados de Europa occidental. En palabras de Trotski :
Marx esperaba, por otra parte, que los franceses comenzarían la revolución socialista, que los alemanes continuarían y que terminarían los ingleses. En cuanto a los rusos, quedaban en la lejana retaguardia. (L. Trotski, La Revolución Traicionada, p. 80).
No es posible que una sociedad salte directamente del capitalismo a una sociedad sin clases. La herencia cultural y material del capitalismo es demasiado inadecuada para eso. Hay demasiada escasez y desigualdades que no se pueden superar inmediatamente. Después de la revolución socialista tiene que haber un periodo transitorio que prepare las condiciones necesarias para la superabundancia y la sociedad sin clases. Marx le llamó a esta primera etapa de la nueva sociedad estadio inferior del comunismo, en oposición al estadio superior, en el que los últimos residuos de desigualdad material desaparecerían. En este sentido, se ha equiparado socialismo y comunismo a los estadios inferior y superior de la nueva sociedad. Describiendo el estadio inferior del comunismo, Marx escribe:
De lo que aquí se trata no es de una sociedad comunista que se ha desarrollado sobre su propia base, sino de una que acaba de salir precisamente de la sociedad capitalista y que, por tanto, presenta todavía en todos sus aspectos, en el económico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede. (citado en Lenin, El Estado y la Revolución, p. 87)
Sin embargo, para Marx, y éste es un punto crucial, el estadio inferior del comunismo desde su inicio estaría a un nivel superior, en términos de su desarrollo económico, que el capitalismo más desarrollado y avanzado. ¿Por qué era esto tan importante? Porque sin un desarrollo masivo de las fuerzas productivas prevalecería la escasez, y con ella la lucha por la existencia. Tal y como Marx explicó, esta situación provocaría el peligro de degeneración:
Este desarrollo de las fuerzas productivas es una premisa práctica absolutamente necesaria [del comunismo], ya que sin éste se generaliza la necesidad, y con la necesidad la lucha por las necesidades empieza de nuevo, y eso significa un resurgimiento de toda la vieja basura. (Marx and Engels Selected Works, The German Ideology, vol. 1, p. 37, énfasis del autor)
El carácter internacional del socialismo se deriva exclusivamente del carácter internacional del propio sistema capitalista. Ningún país tiene por sí solo las bases materiales para una nueva sociedad sin clases, ni puede garantizar la eliminación completa de la escasez y la necesidad heredadas del capitalismo. Incluso unos EEUU soviéticos, a pesar de su enorme potencial económico, no podría completar inmediatamente el salto a una sociedad socialista. No podría proporcionar a todo el mundo todo lo que necesitase. Sería necesario un régimen transitorio, un Estado obrero democrático, cuya tarea central sería acelerar el desarrollo de las fuerzas productivas y eliminar los vestigios de la sociedad clasista.
Marx describió este Estado obrero como una dictadura del proletariado. Este término de Marx y Engels, tan denostado, significaba simplemente un gobierno democrático de la mayoría, que tomaría las medidas necesarias para superar la resistencia de una minoría de explotadores. Se basaba en una analogía histórica con la dictadura de la antigua Roma, cuando durante un periodo temporal (en tiempo de guerra) la República daba poderes excepcionales al gobierno. Después de la experiencia de Hitler y Stalin, la palabra “ dictadura ” ha quedado desacreditada. En la conciencia de los pueblos se identifica con el totalitarismo, algo que estaba muy lejos de las mentes de Marx y Engels. En la época de Marx, el término estaba libre de estas connotaciones y era sinónimo de gobierno de la clase obrera. De hecho, desde un punto de vista marxista, la dictadura del proletariado es sinónimo de democracia obrera.
“ Entre la sociedad capitalista y la comunista ” , escribe Marx, “ existe un periodo de transformación revolucionaria de la una en la otra. A éste corresponde también un periodo de transición política en el que el Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado ” . Como han explicado todos los grandes teóricos marxistas, la tarea de la revolución socialista es la de la toma del poder de la clase obrera mediante la destrucción de la vieja maquinaria estatal capitalista, que es el instrumento represivo destinado a mantener la dominación sobre la clase obrera. Marx explicó que el Estado capitalista y su burocracia no pueden servir a los intereses del nuevo poder. Hay que eliminarlo. Sin embargo, el nuevo Estado creado por parte de la clase obrera será diferente de todos los demás que le han precedido en la Historia.
El semi-Estado
El Estado, como instrumento de dominación de clase, surgió con el nacimiento de la sociedad dividida en clases. Su génesis fue claramente explicada por Engels en su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. En circunstancias normales, el Estado sirve a los intereses de la clase dominante en la sociedad. Ha sido fortalecido y perfeccionado como un organismo de dominación de clase para mantener el poder y los intereses de la clase dominante. El Estado sirve para mantener a la mayoría sujeta a la minoría. Sin embargo, un nuevo Estado obrero, a diferencia de los anteriores, no trata de aplastar a la mayoría de la población, sino solamente mantener bajo control un puñado minúsculo de ex capitalistas y ex terratenientes. Para este propósito no se requiere una potente maquinaria estatal. Al contrario, el Estado obrero sirve a los intereses de la mayoría de la población y en realidad no es más que un semi-Estado.
En la medida en que se van eliminando las clases y la desigualdad, el semi-Estado también empieza a disolverse en la sociedad. “ Es necesario todavía un aparato especial, una máquina especial para la represión: el ‘Estado’. Pero es ya un Estado de transición, no es ya un Estado en el sentido estricto de la palabra (…) Y ello es compatible con la extensión de la democracia a una mayoría tan aplastante de la población, que la necesidad de una máquina especial para la represión comienza a desaparecer ” (Lenin, El Estado y la Revolución, p. 85). El Estado es una reliquia de la sociedad clasista y “ empieza a desaparecer ” en la medida en que aparece la sociedad sin clases. Por lo tanto, el interés del proletariado es el de disolver estos restos del capitalismo tan rápido como sea posible. Esto sucede tan pronto como las fuerzas productivas alcanzan un nivel que permite eliminar la necesidad y garantizar a todo el mundo sus necesidades.
En el Anti- Dühring , Engels escribe:
“Cuando, junto con la dominación de clase y la lucha por la existencia individual creadapor la actual anarquíaen la producción, esosconflictos y excesosqueresultan de esta lucha desaparezcan, enadelante no habrá nada quesuprimirninecesidad de un instrumento especial de supresión, el Estado”. Para que el Estado desaparezca, “la dominación de clase y la lucha por la existencia individual”tienenquedesaparecer. La sociedadhabrállegado a unasituaciónenquepuedegarantizar“de cada uno segúnsucapacidad, a cada uno según sus necesidades”.
El Estado obrero empieza a desaparecer desde su aparición. A pesar de los deseos de los anarquistas, el Estado, el dinero y la familia burguesa no se puede abolir de la noche a la mañana. Sólo se pueden enviar al “ museo de las antigüedades ” , como dice Engels, cuando las condiciones materiales están suficientemente desarrolladas. Tienen que agotar su misión histórica. No se pueden abolir administrativamente. La tarea del Estado obrero es la de crear estas condiciones. En primer lugar, el Estado obrero no puede permitir a cada uno trabajar “ según su capacidad ” , por mucho que alguien quiera, ni tampoco puede dar a cada uno “ según sus necesidades ” , independientemente del trabajo que haga.
Para empezar, el Estado obrero actúa como una poderosa palanca para estimular el crecimiento de la producción. Esto sólo puede hacerse con la aplicación de los métodos del trabajo asalariado desarrollados por el capitalismo. Ya que no se pueden satisfacer inmediatamente todas las necesidades y seguirá existiendo escasez por un periodo de tiempo, la gente recibirá su parte de la producción en función de los salarios que ganen. En otras palabras, el Estado obrero inicialmente se verá obligado a defender las desigualdades del trabajo asalariado, es decir, las normas burguesas de distribución. Después de destinar una parte a la inversión y los servicios sociales, el resto será compartido por la población, en forma de salarios. En este punto, Marx corrigió el error de Lassalle de que la nueva sociedad garantizaría desde el principio “ la igualdad de derechos para todos a un producto igual del trabajo ” . Marx dijo que “ el derecho igual ” es en realidad una violación de la igualdad y una injusticia reminiscente de una situación de escasez, de la sociedad clasista: “ …Por lo que se refiere a la distribución de éstos [medios de consumo] entre los productores individuales, prevalece el mismo principio que en el cambio de mercancías equivalentes: una cantidad de trabajo dada en una forma se cambia por una cantidad igual de trabajo en otra forma. De ahí que la igualdad de derechos aquí sea todavía, en principio, derecho burgués ” . (MESW, Critique of the Gotha Programme , Marx, vol. 3, p. 18).
La primera fase de la nueva sociedad todavía no puede proporcionar una igualdad completa: seguirán existiendo diferencias de ingresos, aunque la diferencia entre los salarios más altos y los más bajos se reducirá drásticamente. “ Un hombre es superior a otro física o mentalmente ” , escribe Marx, “ y por lo tanto proporciona más trabajo en el mismo tiempo, o puede trabajar durante más tiempo; y el trabajo, para que pueda servir como medida, tiene que estar definido por su duración o intensidad; si no, deja de ser un patrón de medida. Este derecho igual es un derecho desigual para trabajo desigual. No reconoce diferencias de clase porque cada uno es un obrero al igual que todos los demás; pero reconoce tácitamente dotaciones individuales desiguales y por lo tanto capacidades productivas desiguales como privilegios naturales. Por lo tanto, es un derecho de desigualdad, en su contenido, al igual que cualquier otro derecho. El derecho por su propia naturaleza sólo puede consistir en la aplicación de un patrón igual… ” (Ibid., vol. 3, p. 18, énfasis en el original).
En otras palabras, el esfuerzo de los trabajadores se recompensa con el salario que ganan sin tener en cuenta sus diferentes necesidades. Marx explica a continuación las diferencias entre un trabajador y otro: “ Un obrero está casado, el otro no; uno tiene más hijos que el otro, etc., etc. De esta manera, con un rendimiento igual de trabajo y por lo tanto con una participación igual en el fondo social de consumo, en la práctica uno esta recibiendo más que el otro, uno será más rico que el otro, etc. Para evitar estos defectos, el derecho en lugar de ser igual debería ser desigual.
“ Pero estos defectos son inevitables en la primera fase de la sociedad comunista tal y como brota de la sociedad capitalista después de un largo y doloroso alumbramiento. El derecho nunca puede ser superior a la estructura económica ni al desarrollo cultural de la sociedad por ella condicionado ” . (Ibid., vol. 3, pp. 18-9, énfasis del autor). En otras palabras, la primera etapa del comunismo (socialismo), todavía no puede proporcionar justicia e igualdad completas: durante un periodo seguirán existiendo diferencias, y diferencias injustas, de riqueza e ingresos, aunque el nivel de vida general aumentará enormemente. El Estado obrero supervisará las relaciones entre estas dos características antagónicas, asegurando la dominación final de las tendencias socialistas y la liquidación del Estado.
De esta manera, este nuevo Estado asume un carácter dual: socialista en la medida en que defiende las relaciones de propiedad nacionalizadas y burgués en la medida en que la distribución de bienes y servicios se realiza con los métodos capitalistas del trabajo asalariado. Sin embargo, utilizando normas de distribución burguesas, se impulsarán las fuerzas productivas hacia delante, sirviendo en última instancia intereses socialistas. Pero, tal y como Lenin señala, la explotación del hombre por el hombre será imposible debido a que los medios de producción seguirán siendo propiedad social. Este hecho por sí solo no puede eliminar los defectos de distribución y las desigualdades de la ley burguesa. La abolición del capitalismo no proporciona inmediatamente las bases materiales para una sociedad sin clases. Es un medio para un fin. El propio Estado, aunque sólo es un semi-Estado, asume la defensa de esta ley burguesa, que todavía santifica una cierta desigualdad en la sociedad. Con un mayor desarrollo de las fuerzas productivas y el triunfo del comunismo, el Estado y los otros vestigios del capitalismo desaparecerán. “ Mientras existe el Estado, no hay libertad ” , dice Lenin. “ Cuando haya libertad, no habrá Estado ” . (Lenin, El Estado y la revolución, p. 90).
Marx explicó a continuación como la ley burguesa desaparece en el estadio superior del comunismo: “ Cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo y, con ella, la división entre trabajo intelectual y manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y fluyan con todo su caudal los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el horizonte estrecho del derecho burgués y la sociedad podrá inscribir en su banderas: ¡De cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades! ” (MESW, Critique of the Ghota Programme , vol. 3, p. 19).
Lenin, que comentó estas observaciones en su obra clásica El Estado y la revolución, añadió relativo al periodo de transición: “ El derecho burgués respecto a la distribución de los artículos de consumo presupone también inevitablemente, como es natural, un Estado burgués, pues el derecho no es nada sin un aparato capaz de obligar a respetar las normas de derecho. Resulta, pues, que bajo el comunismo no sólo subsiste durante cierto tiempo el derecho burgués, sino que subsiste incluso el Estado burgués ¡sin burguesía! ” (Lenin, El Estado y la revolución, p. 93).
Esto parece un comentario increíble. Ciertamente horroriza a aquellos que tienen una concepción idealista del Estado obrero. Marx, que sólo disponía de la experiencia limitada de la Comuna de París, únicamente pudo anticipar en sus rasgos más generales la forma del futuro Estado obrero. Lenin desarrolló las concepciones de Marx en este terreno, pero no estudió detalladamente los procesos que podrían tener lugar si el Estado obrero ruso se quedase aislado en condiciones de atraso extremo. En muchas ocasiones, Lenin dejó claro que sin la ayuda de los trabajadores de los países capitalistas desarrollados no esperaba que la revolución sobreviviese. Sin embargo, esperaba con confianza que la victoria de la revolución socialista mundial reduciría la duración de esta etapa inicial a un periodo de tiempo muy corto. Le correspondió a Trotski analizar este fenómeno más en detalle, sobre la base de la creciente burocratización del régimen soviético y el surgimiento del estalinismo.
Lo que está claro es que cuanto más pobre sea la sociedad que surja de una revolución, más crudas, burocráticas y primitivas serán las formas del Estado de transición y mayor será el peligro de que el poder se escape de las manos de los trabajadores. Esto tuvo un peso importante en el Estado que surgió de la revolución rusa. En palabras de Trotski : “ Para defender el ‘derecho burgués’, el Estado obrero se ve obligado a formar un órgano de corte ‘burgués’, o dicho brevemente, se ve obligado a volver al gendarme, aunque dándole un nuevo uniforme ” ( Trotski , La Revolución Traicionada, p. 87).
Lenin era consciente de los peligros de una situación de este tipo. Explicó que el Estado es una reliquia de la sociedad clasista y puede degenerar bajo ciertas condiciones, y que por lo tanto tiene que estar permanentemente bajo el control y la supervisión democráticas de la clase obrera. Por este motivo, una de las medidas fundamentales para Lenin era la reducción de la jornada laboral, para dar tiempo a las masas a participar en la gestión de la industria y el Estado. No por motivos sentimentales, sino como defensa para impedir que el nuevo Estado soviético se elevase por encima y se divorciase de la clase obrera. En otras palabras: para impedir su degeneración. Para combatirla, Lenin propuso una serie de medidas destinadas a luchar contra la burocratización. Entre ellas: elección y revocabilidad de todos los funcionarios, supresión del ejército permanente, limitación del salario de los funcionarios a un máximo no superior al sueldo de un obrero cualificado y rotación en cargos y responsabilidades. Para que “ todo el mundo pueda convertirse en ‘burócrata’ durante algún tiempo, y de este modo nadie pueda convertirse en ‘burócrata ” , concluía Lenin. (Lenin, op . cit., p. 103).
La vieja maquinaria estatal
Lenin, siguiendo los pasos de Marx y Engels, trataba continuamente de resolver los tácticos y estratégicos de la revolución, al igual que los de la construcción socialista en un país atrasado. El volumen 53 de sus Obras Completas (en la edición rusa) es un testimonio de la profundidad de su contribución al marxismo a lo largo de toda su vida. Siempre planteó las cosas de manera honesta y se negó a adormecer a los obreros rusos con ilusiones “ oficiales ” y pronunciamientos fariseos. Por encima de todo, basaba toda su posición en el triunfo de la revolución internacional. Lenin explicó que el derrocamiento del capitalismo y la consolidación de la democracia proletaria en un país avanzado sería ya de por sí difícil, pero para la Rusia atrasada era una tarea imposible sin la ayuda inmediata de Occidente. Su absoluta confianza en la capacidad de los trabajadores para transformar la sociedad y su honradez laten en todos los escritos de Lenin, y especialmente en los de este periodo. Siempre dijo abiertamente la verdad, por amarga que fuese, con plena confianza en que la clase obrera la entendería y aceptaría la necesidad de los mayores sacrificios, siempre y cuando se le explicaran los motivos franca y sinceramente. La intención de los argumentos de Lenin no era la de atontar a los obreros soviéticos con opio “ socialista ” , sino templarles para las luchas que se avecinaban, para la lucha contra el atraso y la burocracia en Rusia y para la lucha contra el capitalismo y por la revolución socialista mundial.
Utilizando el mismo método escrupuloso, Lenin volvió una y otra vez a la discusión de las deficiencias crónicas del Estado soviético y la difícil situación a la que se enfrentaban los obreros rusos. El atraso objetivo de Rusia, con sus altas tasas de analfabetismo y la debilidad de la clase obrera, obligaron al gobierno soviético a basarse en gran medida en los servicios de cientos de miles de burócratas antiguos funcionarios zaristas, que de mil maneras diferentes saboteaban los esfuerzos del nuevo régimen. Esto no era una cuestión secundaria, sino que amenazaba con una degeneración interna de toda la revolución. Marx ya había explicado la existencia del peligro de degeneración debido al atraso material; sin embargo, nunca desarrolló este punto, creyendo que el problema se resolvería a través de la revolución en los países capitalistas avanzados. En la atrasada Rusia, la cosa era diferente.
Marx y Engels eran conscientes del peligro de la burocracia en un Estado obrero y propusieron algunos métodos para combatirla. Basándose en la experiencia de la Comuna de París, Engels había escrito: “ para no perder de nuevo su dominación recién conquistada, la clase obrera tiene que (…) precaverse contra sus propios diputados y funcionarios, declarándolos a todos, sin excepción, revocables en cualquier momento ” . Para asegurarse que el Estado no se transformase “ de servidores de la sociedad en señores de ella, transformación inevitable en todos los Estados anteriores, empleó la Comuna dos remedios infalibles. En primer lugar, cubrió todos los cargos administrativos, judiciales y de enseñanza por elección, mediante sufragio universal, concediendo a los electores el derecho a revocar en todo momento a sus elegidos. En segundo lugar, todos los funcionarios, altos y bajos, estaban retribuidos como los demás trabajadores. El sueldo máximo abonado por la Comuna era de 6.000 francos. Con este sistema se ponía una barrera eficaz al arribismo y a la caza de cargos, y esto sin contar con los mandatos imperativos que, por añadidura, introdujo la Comuna para los diputados a cargos representativos ” (Engels, Introducción a La Guerra Civil en Francia de Carlos Marx, pp. 18-19).
Tomando como punto de partida el análisis de Marx y Engels sobre la Comuna de París, Lenin formuló en 1917 cuatro condiciones para luchar contra la burocracia en un Estado obrero:
1) Elecciones libres y democráticas a todos los cargos del Estado soviético.
2) Revocabilidad de todos los cargos públicos.
3) Que ningún cargo público recibiese un salario superior al de un obrero cualificado.
4) Quetodas las tareas de gestión de la sociedad las asumiesegradualmentetodo el mundo de manerarotativa, o en palabras de Lenin: “cualquier cocinero deberíapoder ser primer ministro”.
“Reduzcamos el papel de los funcionarios públicos,” escribió Lenin, “al de simples ejecutores de nuestras directrices, al papel de ‘inspectores y contables’ responsables, revocables y modestamente retribuidos (en unión, naturalmente, de los técnicos de todos los géneros, tipos y grados): ésa es nuestra tarea proletaria, por ahí se puede y se debe empezar cuando se lleve a cabo la revolución proletaria” (Lenin, op. cit., p.47).
Bajo Lenin, el diferencial de salarios máximo se mantuvo en una ratio de 1 a 4, que él honestamente describió como un “ diferencial capitalista ” . La necesidad de semejante diferencial se derivaba de la escasez de personal cualificado necesario para la gestión de la industria y el Estado en un país en el que el nivel cultural de las masas era extremadamente bajo. Como señala el disidente e historiador soviético Roy Medvedev:
La primera escala salarial soviética establecía una ratio de 1 a 2,1 entre los ingresos más bajos y los más altos. A principios de 1919, la diferencia entre los dos extremos se había reducido incluso más, y pasó a ser de 1 a 1,75. Esto continuó hasta el principio de la NEP, en otoño de 1921; con la aprobación del Comité Ejecutivo y del Comité Central del Partido, el Consejo de Comisarios del Pueblo aprobó una resolución declarando: ‘Al establecer las tasas salariales para trabajadores de diferentes cualificaciones, personal de oficina, técnicos de grado medio y personal administrativo de alto rango, hay que abandonar todo pensamiento de igualdad’. La nueva escala salarial contenía diferenciales amplios según las cualificaciones, y dividía al personal en cuatro grupos: aprendices, trabajadores con diferente grado de cualificaciones, contables y trabajadores de oficina, y personal técnico y administrativo. La ratio entre el nivel más bajo y el más alto (categoría 18) se fijó en 1 a 8.
La cuestión del pago a los empleados de los organismos estatales se trató de manera diferente. En los primeros meses después de Octubre, el salario mínimo de subsistencia, basado en la tasa de cambio y el nivel de precios, se calculó en ocho rublos al día; esto fue confirmado por un nuevo decreto el 16 de enero de 1918. (Medvedev, OnSocialistDemocracy, pp. 221).
Más o menos al mismo tiempo, Lenin redactó una ley “ Sobre salarios del personal de alto rango y funcionarios ” , que fue aprobada por el Consejo de Funcionarios del Pueblo con algunas enmiendas secundarias. El texto era el siguiente:
Puesto que se considera necesario adoptar las medidas más enérgicas para reducir los salarios de los funcionarios en todas las instituciones y empresas estatales, comunales y privadas, sin excepción, el Consejo de Comisarios del Pueblo decreta:
1. Habrá un límite máximo al salario de un Comisario del Pueblo de 500 rublos al mes, con una asignación de 100 rublos por cada hijo; el tamaño de los apartamentos quedará limitado a una habitación por miembro de la familia.
2. Se pide a todos los Diputados Obreros, Soldados y Campesinos de Sóviets locales que preparen y apliquen medidas revolucionarias para los impuestos especiales al personal de alto rango.
3. El Ministro de Finanzas y todos los comisarios individuales harán un estudio inmediato de las cuentas de los ministerios y reducirán todos los salarios y pensiones excesivamente altos.
Durante los primeros meses de gobierno soviético, el salario de un Comisario del Pueblo (incluyendo el propio Lenin) era sólo dos veces el salario mínimo de subsistencia de un ciudadano ordinario. En los años siguientes, los precios y el valor del rublo cambiaron a menudo rápidamente y los salarios variaron proporcionalmente. En algunos casos las cifras eran sorprendentes, cientos de miles e incluso millones de rublos. Pero incluso en esas condiciones Lenin aseguró que la ratio entre los salarios más bajos y los más altos en las organizaciones estatales nunca superase el límite fijado, y mientras vivió aparentemente el diferencial nunca superó el 1 a 5. Por supuesto que, en condiciones de atraso, había que hacer muchas excepciones que representaban un retroceso respecto a los principios de la Comuna de París. Para poder convencer a los “ especialistas burgueses ( spetsy ) para que trabajasen para el Estado soviético, era necesario pagarles salarios muy altos. Este tipo de medidas eran necesarias hasta que la clase obrera pudiera crear su propia intelectualidad. Además se pagaban ciertas tasas especiales para “ trabajadores de choque ” en determinadas categorías laborales de oficinas e industrias, etc. Hablando en la VII Conferencia Provincial del Partido de Moscú, el 29 de octubre de 1921, Lenin lo explicaba honestamente:
Ya entonces tuvimos que retroceder en una serie de puntos. Por ejemplo, en marzo y abril de 1918 surgió el problema de las remuneraciones a los especialistas según escalas que correspondían a relaciones burguesas, no socialistas, o sea, que no concordaban con las dificultades ni con las condiciones particularmente duras del trabajo, sino con las costumbres burguesas y con las condiciones imperantes en la sociedad burguesa. Al principio, estas remuneraciones para los especialistas, excepcionalmente elevadas, de tipo burgués, no figuraban en los planes del Poder soviético e incluso se contraponían a una serie de decretos promulgados a fines de 1917. Pero a comienzos de 1918 nuestro Partido indicó claramente que debíamos dar un paso atrás en ese punto y aceptar cierto ‘compromiso’ (empleo el término que entonces se utilizaba). (Lenin, Obras Escogidas, vol. 44, pp. 206-7).
Debido al aislamiento de la revolución y a la necesidad de utilizar especialistas y técnicos burgueses, se aumentó el diferencial para estos trabajadores, permitiéndoseles ganar un salario un 50% mayor que el de los miembros del gobierno. Lenin denunció esta medida como una “ concesión burguesa ” que tenía que reducirse lo antes posible. Sin embargo, semejantes concesiones no se aplicaban a los comunistas, que tenían estrictamente prohibido recibir un salario mayor que el de un trabajador cualificado. Cualquier ingreso que recibieran por encima de esta cifra tenía que ser entregado al Partido. El presidente del Consejo de Diputados del Pueblo recibía 500 rublos, comparable a los ingresos de un obrero cualificado. Cuando un jefe de oficina del Consejo de Diputados del Pueblo, V. D. Bonch-Bruevich pagó de más a Lenin en mayo de 1918, fue “ severamente reprendido ” por Lenin, que describió el aumento como “ ilegal ” .
En palabras de Roy Medvedev: “ En relación con los comunistas, incluso los que ocupaban los cargos más altos, Lenin exigía moderación. Se preocupaba por su salud y comida y sus condiciones de alojamiento, pero insistía en que sus salarios, incluyendo el suyo propio, tenían que mantenerse dentro de ciertos límites. No se permitían lujos ” . En abril de 1918, Lenin caracterizó la introducción de incentivos materiales como “ un paso atrás por parte de nuestro poder estatal socialista, que desde el principio proclamó y aplicó una política de reducción de los salarios altos al nivel del salario medio de un obrero ” (Lenin, Collected Works, vol. 27, p. 249). Medvedev continúa diciendo: “ En general, Lenin se oponía tanto a la igualdad de salarios como a los salarios excesivamente altos, especialmente para los miembros del partido. Esta política desembocó en el llamado máximo del partido, un tope salarial para todos los comunistas. Lenin consideraba la excesiva desigualdad en la paga o las condiciones de vida como ‘una fuente de corrupción dentro del partido y un factor que reducía la autoridad de los comunistas ” . (Medvedev, Let History Judge, p. 841).
Hay muchos ejemplos que demuestran las condiciones de vida de los dirigentes del Estado obrero. Escribiendo sobre el periodo de la guerra civil, Victor Serge recuerda las condiciones de vida del vicepresidente de la Cheka :
Todo este tiempo, Bakayev, de la Cheka, iba por ahí con agujeros en las botas. A pesar de mis raciones especiales como funcionario del gobierno, me hubiese muerto de hambre a no ser por las sórdidas manipulaciones del mercado negro, donde comerciábamos con las mezquinas posesiones que habíamos traído de Francia. El hijo mayor de mi amigo Yonov, cuñado de Lenin, miembro de la Ejecutiva del Sóviet y fundador y director de la Biblioteca del Estado, murió de hambre ante nuestros propios ojos. Todo esto mientras cuidábamos almacenes considerables, incluso ricos, pero en nombre del Estado y bajo control riguroso. Nuestros salarios se limitaban al máximo comunista, igual al salario medio de un obrero cualificado”. (Victor Serge, Memoirsof a Revolutionary 1901-1941, p. 79).
El escritor inglés Arthur Ransome, buen conocedor de Rusia, a donde realizó varios viajes en esa época, describe un incidente del que fue testigo mientras formaba parte de una delegación oficial, junto con Radek y Larin, a la ciudad de Yaroslav, en 1921. La prisión de Yaroslav fue un sitio infame bajo Stalin, pero antes los bolcheviques se habían tomado en serio la reforma del sistema penitenciario y trataron de mejorar las condiciones de los reclusos. ¡En una situación en la que había una escasez terrible de comida, la alimentación en la prisión de Yaroslav era mejor que la que estaba a disposición de la dirección del sóviet local!
“Ocurre, explica Rostopchin, que el oficial a cargo de la alimentación en la prisión es un tipo muy enérgico, que había ocupado el mismo cargo en el viejo ejército, y las comidas que se sirven a los prisioneros son tan superiores a las que se sirven en los locales del Sóviet, que los miembros del Comité Ejecutivo han tomado por costumbre dar un paseo hasta la prisión para comer. Nos invitaron a nosotros a hacer lo mismo. Larin no se sentía como para dar un paseo, así que se quedó en la Casa del Sóviet para comer una comida inferior, mientras que Radek y yo, con Rostopchin y otros tres miembros del comité local, dimos un paseo hasta la prisión” (Arthur Ransome, The Crisis in Russia, p. 56).
El espacio de las viviendas a disposición de los ministros o comisarios del gobierno se limitaba a una habitación por persona en la familia. La oficina de Lenin tenía pocos muebles, sólo los esenciales. Según Karl Idman, un miembro del gobierno finlandés que se reunió con Lenin en diciembre de 1917: “ Lenin nos recibió cordialmente, disculpándose por habernos hecho esperar. La habitación en la que nos encontramos estaba dividida en dos por una partición hecha de tablas… La habitación no era en absoluto diferente de ninguna otra de las del Smolny . Era tan simple como las demás. Las paredes estaban pintadas de blanco, había una mesa de madera y unas pocas sillas ” . Esta política estaba en completo contraste con los privilegios exorbitantes y los estilos de vida lujuriosos de los dueños del Kremlin bajo Stalin y sus sucesores. Esto también lo confirma Victor Serge:
En el Kremlin, [Lenin] todavía ocupaba un pequeño apartamento construido para un sirviente del palacio. En el último invierno él, al igual que todos los demás, no tenía calefacción. Cuando iba al barbero se ponía a la cola, pensando que sería impropio que nadie le dejase colarse”. (Victor Serge, Memoirsof a Revolutionary 1901-1941, p. 101).
Lo mismo se aplicaba a Trotski , que en la práctica era el lugarteniente de Lenin:
Durante los primeros días de la revuelta bolchevique solía ir todas las mañanas al Smolny para conseguir las últimas noticias. Trotski y su diminuta y atractiva esposa, que casi nunca habló otra cosa que francés, vivían en una habitación en el último piso. La habitación estaba dividida por una partición como el ático de un artista pobre. En un lado había dos catres y un armario pequeño y barato y en el otro una mesa de trabajo junto a dos o tres sillas baratas de madera. No había ni un solo cuadro ni indicios de confort por ninguna parte. Trotski ocupó esta oficina durante todo el tiempo en que fue Ministro de Asuntos Exteriores y muchos dignatarios se vieron obligados a visitarle allí (…) A la puerta había dos guardias rojos en vigilancia constante. Parecían bastante amenazadores, pero eran muy amistosos. Siempre era posible conseguir una audiencia con Trotski. (Louise Bryant, op. cit., p. 103).
Esto no era una excepción. Los dirigentes bolcheviques siempre estaban accesibles y cerca de las masas. Caminaban por las calles sin escolta. Un asesino eserista de izquierdas pudo disparar y herir gravemente a Lenin precisamente por eso. Cuando consideramos las condiciones de lujo y los privilegios de la burocracia bajo Stalin y sus sucesores, aislada de la población soviética detrás de altos muros o corriendo a gran velocidad en enormes limusinas acompañados por ejércitos de guardaespaldas, vemos la distancia enorme que separa el régimen democrático de Lenin del que lo sustituyó. Y es necesario hacer hincapié en que Lenin consideraba incluso los diferenciales relativamente pequeños de aquel periodo como diferenciales capitalistas inaceptables que se reducirían gradualmente a medida que la sociedad avanzase hacia el socialismo.
Las raíces de la burocracia
En febrero de 1917, el partido bolchevique no tenía más de 8.000 militantes en toda Rusia. En el punto álgido de la guerra civil, cuando la militancia en el partido comportaba un riesgo personal, se abrieron las puertas del partido de par en par para los obreros, lo que aumentó la militancia a 200.000. Pero cuando la guerra civil ya se estaba acabando, la militancia del partido se triplicó, reflejando un flujo de arribistas y elementos de clases y partidos hostiles. Había que limpiar el partido de estos elementos. La necesaria “ purga ” , iniciada por Lenin en 1921, no tenía nada en común con las monstruosas purgas de Stalin; no había policía, ni juicios ni campos de concentración. Se trataba de defender las ideas y tradiciones de Octubre frente a los efectos nocivos de la reacción pequeño-burguesa y menchevique. A principios de 1922, se habían producido unas 200.000 expulsiones (una tercera parte de la militancia).
A finales de 1920, el número de funcionarios del Estado había pasado de poco más de 100.000 a un sorprendente 5.880.000. Esta cifra sobrepasaba cinco veces la cantidad de obreros industriales. La escasez de personal militar cualificado era tal, que en el Ejército Rojo se alistaba a antiguos oficiales zaristas para luchar contra los ejércitos blancos. En agosto de 1920, 48.409 antiguos oficiales zaristas se habían alistado como especialistas militares. Estas capas no tenían una lealtad firme al Estado soviético. Con el fin de persuadirles que prestasen sus servicios y no se pasasen al otro bando, el gobierno bolchevique se vio obligado a concederles privilegios considerables. Para supervisar la lealtad de estos oficiales y tener un instrumento esencial de control obrero sobre ellas, se nombraron comisarios políticos.
Lenin tenía la intención de implicar gradualmente al conjunto de la clase obrera en las tareas de la gestión del Estado. “ Nuestro objetivo es el de implicar al conjunto de los pobres en el trabajo práctico de la administración, (…) asegurarse de que todos los trabajadores, al acabar su ‘tarea’ de ocho horas en el trabajo productivo, lleve a cabo sus deberes estatales sin paga ” (Lenin, Collected Works, vol. 27, p. 273). Pero en las condiciones generales de atraso, fue imposible. El joven Estado soviético se vio obligado a aprovechar todo lo que pudo de entre los restos del viejo aparato del Estado. En marzo de 1918, Lenin declaró ante el Congreso del Partido que “ los ladrillos de los que se compondrá el socialismo todavía no están hechos ” (Lenin, Collected Works, vol. 27, p. 148).
Dado el bajo nivel cultural, había que utilizar cualquier palanca, cualquier resquicio para hacer avanzar la revolución. Como hemos visto, el analfabetismo general obligó a los bolcheviques a basarse en la vieja burocracia zarista “ ungida ligeramente con el óleo soviético ” , administradores, funcionarios gubernamentales, mandos militares y gerentes. Esto resultaba inevitable, por lo menos hasta que llegase ayuda de Occidente. Más adelante iba a tener consecuencias más profundas, pero en aquel momento no había otra alternativa. Cuando Lenin preguntó a Trotski durante la guerra civil si no sería mejor sustituir a los viejos oficiales zaristas, que estaban controlados por comisarios políticos, por otros comunistas, Trotski respondió:
‘¿Pero sabes cuántos de ellos hay en el ejército ahora?’
‘No’.
‘¿Ni siquiera aproximadamente?’
‘No lo sé’.
‘No menos de treinta mil’.
‘¿Qué?’
‘No menos de treinta mil. Por cada traidor hay cien en los que se puede confiar; por cada uno que deserta hay dos o tres que mueren en el frente. ¿Cómo podemos sustituirles a todos?”
Pocos días después, Lenin estaba dando una charla sobre los problemas de la construcción del socialismo. Esto es lo que dijo:
“Cuando hace poco tiempo el camarada Trotski hubo de decirme, concisamente, que el número de oficiales que servían en el departamento de Guerra ascendía a varias docenas de millares, comprendí, de un modo concreto, dónde está el secreto de poner al servicio de nuestra causa al enemigo… y cómo es necesario construir el comunismo utilizando los propios ladrillos que el capitalismo tenía preparados contra nosotros” (citado en L. Trotski, Mi Vida, p. 468).
Sobre el Estado, Lenin dijo al IV Congreso de la Internacional Comunista:
“Tomamos posesión de la vieja maquinaria estatal y ésa fue nuestra mala suerte. Tenemos un amplio ejército de empleados gubernamentales. Pero nos faltan las fuerzas educadas para ejercer un control real sobre ellos (…) En la cúspide tenemos, no sé cuántos, pero en cualquier caso no menos de unos cuantos miles (…) Por abajo hay cientos de miles de viejos funcionarios que recibimos del Zar y de la sociedad burguesa (…)”. (Lenin, Collected Works, vol. 33, p. 430).
Como siempre, Lenin explicó la dura realidad sobre el aparato estatal soviético. Nunca tuvo ninguna visión idealizada de este pésimo organismo en gran medida heredado del pasado. Era una maquinaria burocrática pintada con un ligero barniz socialista. Lenin entendía perfectamente que esta burocracia no era simplemente una cuestión de comportamiento burocrático, excesivo papeleo, etc. Este punto de vista no tiene nada en común con el método marxista. El marxismo explica la burocracia como un fenómeno social que surge por razones materiales concretas.
Lenin explicó su surgimiento como un tumor capitalista y parásito en el cuerpo del Estado obrero. La Revolución de Octubre había derrocado el viejo orden y suprimido y purgado sin piedad el Estado zarista, pero en condiciones de atraso económico y cultural crónico los elementos del anterior régimen en todas partes volvían furtivamente a las posiciones de poder y privilegio, a medida que la oleada revolucionaria retrocedía con las derrotas de la revolución internacional. Existía el peligro real de que la revolución sufriese una degeneración burocrática. En consecuencia, Lenin denunció la amenaza de la burocratización creciente y exigió una lucha sin cuartel:
Echamos a los viejos burócratas, pero han vuelto (…) Llevan una cinta roja en sus ojales sin botones y se arrastran por los rincones calientes. ¿Qué hacemos con ellos? Tenemos que combatir a esta escoria una y otra vez, y si la escoria vuelve arrastrándose tenemos que limpiarla una y otra vez, perseguirla, mantenerla bajo supervisión de obreros y campesinos comunistas a los que conozcamos por más de un mes y más de un día. (Lenin, Collected Works, vol. 29, pp. 22-3).
Engels explicó que en toda sociedad en que el arte, la ciencia y el gobierno son el reducto de una minoría privilegiada, esa minoría siempre utiliza y abusa de sus posiciones en su propio interés. Y esta situación es inevitable mientras la inmensa mayoría de la gente se vea obligada a trabajar durante largas horas en la industria y en la agricultura para atender las necesidades básicas de la vida. Después de la revolución, por el grado de destrucción de la industria, la jornada laboral se prolongó. Los obreros trabajan diez, doce o más horas al día a cambio de raciones de subsistencia; muchos trabajaban voluntariamente los fines de semana, sin paga. Pero, como Trotski explicó, las masas sólo pueden sacrificar su hoy por su mañana hasta un límite muy definido.
La clase obrera se vio inevitablemente minada moral y numéricamente por el cansancio de la Primera Guerra Mundial, de la revolución, de cuatro años de guerra civil y de una hambruna en la que millones de personas murieron. La desintegración de la clase obrera, la pérdida de muchos de los elementos más avanzados en la guerra civil, el influjo de elementos atrasados del campo, y la desmoralización y agotamiento de las masas era una cara de la situación. En la otra, las fuerzas de la reacción, aquellos elementos pequeño-burgueses y burgueses que habían quedado temporalmente desmoralizados y apartados por el triunfo de la revolución, todos empezaron a recuperar la confianza, a salir a la superficie y a aprovecharse de la situación para introducirse en cualquier resquicio de los organismos dirigentes de la industria, el Estado e incluso del partido.
Victor Serge recuerda su impresión del aparato soviético incluso en los primeros años:
Enseguida me formé la peor impresión posible de este aparato, que parecía funcionar en gran medida en el vacío, desperdiciando tres cuartas partes de su tiempo en proyectos irrealizables. En medio de la miseria general, ya estaba nutriendo a una multitud de burócratas que eran responsables de mucho ruido y poco trabajo honesto. En las oficinas de los comisariados te encontrabas con señores bien vestidos, tipógrafas atractivas irreprochablemente empolvadas, uniformes elegantes sobrecargados de adornos; y todo el mundo en este ambiente presuntuoso, en contraste con la población hambrienta en las calles, te mandaba de arriba a abajo, de una oficina a otra por la cosa más nimia y sin el más mínimo resultado. (Victor Serge, Memoirsof a Revolutionary, 1901-1941, p. 74).
La lucha de Lenin contra Stalin
Ya en 1920, Trotski criticó el funcionamiento del Rabkrin , que de ser un instrumento de lucha contra la burocracia se estaba convirtiendo él mismo en su semillero. Inicialmente Lenin defendió al Rabkrin de las críticas de Trotski , pero más tarde aceptó su punto de vista: “ Esta idea la sugirió el camarada Trotski , parece ser, hace tiempo. En ese momento yo estaba en contra (…) Pero, después de examinar el asunto más de cerca, me di cuenta de que contiene una idea correcta (…) ” . En un primer momento, la enfermedad de Lenin le impidió apreciar lo que estaba sucediendo a sus espaldas en el Estado y en el partido. En 1922 se dio cuenta claramente de la situación: “ La burocracia nos está sofocando ” , se quejaba. Para él, el problema surgía del atraso económico y cultural del país.
¿Cómo había que combatir esa situación? Lenin resaltó la importancia de la organización de los obreros para mantener a raya la amenaza de la burocracia:
“El Programa de nuestro Partido – un documento que el autor del ABC del comunismo [Nikolai Bujarin] conoce muy bien – muestra que el nuestro es un Estado obrero con una deformación burocrática (…) Ahora tenemos un Estado con el que el proletariado masivamente organizado tiene que defenderse, mientras que nosotros, por nuestra parte, debemos utilizar las organizaciones obreras para proteger a los obreros de su Estado, y conseguir que protejan el nuestro…” (Lenin, Collected Works, vol. 32, pp. 24-25).
Lenin defendió, dialécticamente, que los sindicatos en un Estado obrero tienen que ser independientes, para que la clase obrera pueda defenderse contra él y a la vez defender el propio Estado obrero. Lenin hizo mucho hincapié en este punto porque vio el peligro de que el Estado se elevase por encima de la clase y se separase de ésta. Los obreros, por sí mismos, a través de sus organizaciones, podían ejercer un control sobre el aparato del Estado y sobre la burocracia. Sin embargo, por su atomización hacia el final de la guerra civil, la clase obrera era incapaz de combatir con efectividad la creciente burocratización estatal. Esa amenaza ocupó la atención de Lenin durante todo ese año. En el XI Congreso del Partido, en marzo- abril de 1922, el último en el que pudo participar, su principal preocupación fue la burocratización. Lenin trató primero las relaciones económicas del Estado obrero como una forma de “ capitalismo de Estado ” . En esas relaciones se basaba la NEP. Se permitía el mercado, al mismo tiempo que los sectores clave de la economía seguían en manos estatales. Lenin dijo que el capitalismo de Estado tradicional se aplicaba al sector nacionalizado minoritario en un Estado capitalista. Pero él utilizó el término de otra manera para describir la NEP:
Por esomuchagenteestáconfundidapor el términocapitalismo de Estado. Para evitarlotenemosquerecordarque lo fundamental del capitalismo de Estado en la forma que lo tenemosaquí no se explicaenningunateoríanienningúnlibro, por la simple razónquetodoslosconceptoscomunesconectadosaestetérminoestánasociados al dominioburguésen la sociedadcapitalista. Nuestra sociedad ha dejadolosraíles del capitalismo, perotodavía no tieneunosnuevos. El Estado enestasociedad no es dominadopor la burguesía, sinopor el proletariado. Nos negamos a comprenderquecuando decimos ‘Estado’ nosreferimos a nosotrosmismos, el proletariado, la vanguardia de la claseobrera. El capitalismo de Estado es un capitalismoquetenemosque ser capaces de contener y cuyoslímitesdebemos ser capaces de fijar. Este capitalismo de Estado estáconectado con el Estado, y el Estado son losobreros, el sector avanzado de losobreros, la vanguardia. Nosotrossomos el Estado”. Y entoncesexplicaqueestecapitalismoqueexiste junto al Estado obrero es esencial“para satisfacer las necesidades del campesinado (…) sin él la existencia es imposible”.
Lenin pasa entonces a explicar el quid de la cuestión:
“Bien, hemos vivido un año, el Estado está en nuestras manos; pero, ¿ha aplicado la Nueva Política Económica de la manera que nosotros queríamos en el transcurso del último año? No. Pero nos negamos a reconocerlo. ¿Cómo se aplicó? La maquinaria se negó a obedecer la mano que le guiaba. Era como un coche que iba no en la dirección que quería el conductor, sino en la dirección que otro quería; como si fuese conducido por alguna mano misteriosa, sin leyes, Dios sabe de quién, quizás un estraperlista, o un capitalista privado, o ambos. Sea como fuere, el coche no va en la dirección que el hombre al volante se imagina, y a menudo va en una dirección totalmente diferente”. (Lenin, Collected Works, vol. 33, p. 179).
“Entonces, ¿qué es lo que falta?”, se preguntaba Lenin, “(…) Si tomamos Moscú con sus 4.700 comunistas en cargos de responsabilidad, y si tomamos la enorme maquinaria burocrática, esa mole enorme, tenemos que preguntarnos: ¿quién dirige a quien? Dudo mucho que se pueda decir sinceramente que los comunistas están dirigiéndola. A decir verdad no están dirigiendo, sino siendo dirigidos”. (Lenin, Collected Works, vol. 33, p. 288).
Lejos de ser el “ semi-Estado ” que Lenin se había imaginado en su libro El Estado y la Revolución, el aparato del Estado estaba deformado burocráticamente y profundamente infectado por el punto de vista de clase ajeno del viejo régimen. En el mismo congreso, Lenin explicó, con un lenguaje muy claro y poco ambiguo, la posibilidad de la degeneración de la revolución como consecuencia de las presiones de clases ajenas. Lenin comparó la relación de los obreros soviéticos con la burocracia y los elementos pro capitalistas a la relación entre una nación conquistadora y una conquistada. La Historia ha demostrado repetidamente que el hecho que una nación derrote y conquiste a otra por la fuerza de las armas no es, por sí mismo, una garantía suficiente de victoria. Dado el bajo nivel cultural de la clase obrera rusa, rodeada por un mar de pequeños propietarios, las presiones eran enormes. Y se reflejaban no sólo en el Estado, sino inevitablemente en el propio partido, que se convirtió en el centro de una lucha de intereses de clase en conflicto.
“ A veces una nación conquista a otra, la nación que conquista es la conquistadora y la nación que es dominada es la nación conquistada. Esto es simple e inteligible para todos. ¿Pero qué pasa con la cultura de estas naciones? Aquí las cosas no son tan simples ” , declaró Lenin. “ Si la nación conquistadora es más culta que la nación dominada, la primera impone su cultura sobre la última; pero si es al contrario, la nación dominada impone su cultura sobre el conquistador. ¿Acaso no ha sucedido algo similar en la capital de la RSFSR*? ¿Acaso los 4.700 comunistas (casi una división de ejército, y todos ellos de los mejores) han caído bajo la influencia de una cultura ajena? ” Lenin pregunta: “ ¿Se darán cuenta los comunistas responsables de la RSFSR y del Partido que no pueden administrar; que sólo se imaginan que están dirigiendo, pero que en realidad están siendo dirigidos? ”
*Antes de la creación de la URSS, la Federación era conocida como la República Socialista Federal Soviética Rusa (RSFSR)
Ya en aquella época, los sectores más perspicaces de la burguesía en el exilio, el grupo Smena Vej, de Ustryalov , estaban poniendo sus esperanzas abiertamente en las tendencias burocráticas que se manifestaban en la sociedad soviética, como un paso hacia la restauración capitalista. El mismo grupo más adelante aplaudió y animó a los estalinistas en su lucha contra el trotskismo. El grupo Smena Vej, al que Lenin le reconocía su agudo punto de vista de clase, comprendió correctamente la lucha entre Stalin y Trotski , no en términos de “ personalidades ” , sino como una cuestión de clase, como un paso atrás respecto a las tradiciones revolucionarias de Octubre .
“ La maquina ya no obedecía al conductor ” – el Estado ya no estaba bajo el control de los comunistas, de los obreros, sino que se elevaba cada vez más por encima de la sociedad. Refiriéndose a las opiniones de Smena Vej, Lenin dijo: “ Tenemos que decir francamente que las cosas de las que habla Ustryalov son posibles, la Historia conoce todo tipo de transformaciones. Basarse en la firmeza de convicciones, lealtad y otras espléndidas cualidades morales es cualquier cosa menos una actitud seria en la política. Unas cuantas personas pueden estar dotadas de cualidades morales espléndidas, pero las cuestiones históricas las deciden las masas más amplias, que, si esta gente no les conviene, pueden tratarlos no muy amablemente ” (Lenin, Collected Works, vol. 33, p. 287). En otras palabras, a los comunistas el poder estatal se les estaba escapando de las manos no debido a sus errores personales o peculiaridades psicológicas, sino por las enormes presiones del atraso, la burocracia y las fuerzas de clases ajenas, que pesaban como una losa y aplastaban al puñado de obreros socialistas avanzados.
La correspondencia y los escritos de Lenin de esta época, cuando la enfermedad le impedía cada vez más intervenir en la lucha, indican claramente su alarma ante el avance de la burocracia soviética, los arribistas insolentes en cada esquina del aparato del Estado. Lenin era consciente de los peligros de degeneración del Estado obrero rodeado por el capitalismo. Después del XI Congreso del Partido, en 1922, la salud de Lenin se deterioró y en mayo de ese año sufrió su primer ataque de apoplejía. Se recuperó hacia julio y volvió oficialmente al trabajo en octubre. A su vuelta quedó profundamente consternado por el creciente tumor burocrático que estaba royendo el Estado y el partido: “ Nuestro burocratismo es algo monstruoso ” , le comentó Lenin a Trotski . “ Estaba aterrado cuando volví al trabajo (…) ” . Fue la primera vez que le ofreció a Trotski la formación de un bloque contra la burocracia y en especial contra el Buró de Organización. Lenin también concentró su atención sobre el problema de la dirección del Partido en su conjunto. Los choques con Stalin sobre la cuestión georgiana y otros temas revelaban cada vez más el papel de Stalin. Lenin empezó a conformar su Testamento.
El 30 de diciembre de 1922 dictó la siguiente nota:
Se nos dice que hace falta un aparato estatal unificado. ¿De dónde procede esa afirmación? ¿Acaso no procede de ese mismo aparato ruso que, como indicaba ya en una de las anteriores secciones de mi diario, hemos tomado del zarismo, habiéndonos limitado a ungirlo ligeramente con el óleo soviético?”, se preguntaba Lenin.
“Es indudable que se debería demorar la aplicación de esta medida hasta que pudiéramos decir que respondemos de nuestra administración como de algo propio. Pero ahora, poniéndonos la mano en el pecho, debemos confesar lo contrario, el aparato que reclamamos como nuestro en realidad aún no tiene nada en común con nosotros y constituye un batiburrillo burgués y zarista que no ha habido posibilidad alguna de transformar en cinco años sin la ayuda de otros países y en unos momentos en que predominaban las ‘ocupaciones’ militares y la lucha contra la hambruna”. (Lenin, Obras Completas, Contribución al problema de las naciones o sobre la ‘autonomización’, vol. 45).
Lenin sólo fue plenamente consciente de la reacción burocrática dentro del partido hacia finales de 1922, cuando descubrió la verdad sobre el papel de Stalin en las relaciones con los dirigentes bolcheviques georgianos. El rol central de Stalin en toda esa maraña burocrática salió a la luz. Sin el conocimiento de Lenin ni del Politburó (el organismo más alto del partido), Stalin, junto a su secuaces Dzerzhinsky y Ordzhonikidze, habían llevado a cabo un golpe de Estado en el partido georgiano. Los mejores cuadros del bolchevismo georgiano fueron purgados y a los dirigentes se les negó el acceso a Lenin, al que Stalin alimentaba con una sarta de mentiras. Cuando finalmente se dio cuenta de lo que estaba pasando, Lenin se enfureció. Ya enfermo, desde su lecho dictó una serie de notas a su secretaria sobre la “ famosa cuestión de la autonomía, que parece ser se llama oficialmente la cuestión de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas ” . Las notas de Lenin son una acusación demoledora contra la arrogancia chovinista de Stalin y su camarilla. Pero Lenin no trató ese incidente como un fenómeno accidental, un “ error lamentable ” , sino como la expresión del nacionalismo reaccionario y podrido de la burocracia soviética. Lenin alzó la voz:
“No cabe duda de que el insignificante número de obreros soviéticos y sovietizados se hundiría en este mar de inmundicia chovinista gran rusa como las moscas en la leche” (Ibid).
Después del asunto georgiano, Lenin puso todo el peso de su autoridad en la lucha para eliminar a Stalin de la secretaría general del Partido, que había ocupado por un corto periodo de tiempo después de la muerte de Sverdlov. Sin embargo, el principal temor de Lenin, ahora más que nunca, era que una escisión abierta en la dirección, en las condiciones existentes, llevase a una ruptura del partido en líneas de clase. Como consecuencia, trató de limitar la lucha a la dirección, y sus notas y otros materiales no se hicieron públicos. Lenin escribió en secreto a los bolcheviques georgianos (enviando copias a Trotski y Kámenev) defendiendo “ de todo corazón ” su causa contra Stalin. Ya que era incapaz de seguir el asunto personalmente, escribió a Trotski pidiéndole que se encargase de la defensa de los georgianos en el Comité Central. En los últimos meses de su vida política, debilitado por la enfermedad, Lenin se dirigió repetidamente a Trotski pidiéndole apoyo en su lucha contra Stalin y la burocracia. En la cuestión del monopolio del comercio exterior, en la cuestión georgiana y finalmente en la lucha para desalojar a Stalin de la dirección, Lenin formó un bloque con Trotski , el único dirigente en quien podía confiar.
La lucha de Lenin contra Stalin estaba directamente vinculada a su lucha decidida contra la burocracia dentro del propio Partido Bolchevique. En Más vale poco, pero bueno, escrito poco antes que su testamento, Lenin comenta: “ Digamos entre paréntesis que tenemos burócratas en nuestras oficinas del partido al igual que en las oficinas soviéticas ” . En el mismo trabajo, lanzó un ataque feroz contra el Rabkrin , claramente dirigido contra Stalin: “ Digamos francamente que el Comisariado del Pueblo de la Inspección Obrera y Campesina no goza actualmente de la menor autoridad. Todo el mundo sabe que no hay instituciones peor organizadas que las de nuestra Inspección Obrera y Campesina y que bajo las condiciones actuales no se puede esperar nada de este comisariado ” . (Lenin, Collected Works, vol. 33, p. 490).
Lenin empezó a escribir su Testamento el 25 de diciembre de 1922. En él hace una valoración crítica de las cualidades de la dirección bolchevique y recoge sus recomendaciones finales. “ El camarada Stalin, llegado a secretario general, ha concentrado en sus manos un poder inmenso , y no estoy seguro de que siempre sepa utilizarlo con la suficiente prudencia ” . Después pasa a comentar las cualidades de Trotski : “ Por otra parte , el camarada Trotski , según demuestra su lucha contra el Comité Central con motivo del problema del Comisariado del Pueblo de Vías de Comunicación , no se distingue únicamente por dotes relevantes . Personalmente , quizás sea el hombre más cualificado del actual CC, pero está demasiado ensoberbecido y se deja llevar demasiado por el aspecto puramente administrativo de los asuntos ” . Sobre otros : “ Recordaré sólo que el episodio de Zinoviev y Kámenev en Octubre no fue , naturalmente , una casualidad , pero de eso se les puede culpar personalmente tan poco como a Trotski de su pasado no bolchevique ” .
Sin embargo, nuevas y alarmantes manifestaciones de los abusos de poder de Stalin obligaron a Lenin a escribir un apéndice diez días más tarde, fechado el 4 de enero de 1923, dedicado totalmente a Stalin. Esta vez era directo y brutal:
“Stalin es demasiado grosero, y este defecto, plenamente tolerable en nuestro medio y en las relaciones entre nosotros, los comunistas, se hace intolerable en el cargo de secretario general. Por eso propongo a los camaradas que piensen la forma de pasar a Stalin a otro puesto y de nombrar para este cargo a otro hombre que se diferencie del camarada Stalin en todos los demás aspectos sólo por una ventaja, a saber: que sea más tolerante, más leal, más correcto y más atento con los camaradas, menos caprichoso, etc.”. (Lenin, Obras Completas, Carta al Congreso, vol. 45).
Dos meses más tarde, Lenin rompió relaciones políticas y personales con Stalin después que éste insultase verbalmente a su mujer, Krúpskaya . Dos días antes de su ataque de apoplejía final, escribió a Stalin, con copia a Kámenev y Zinoviev : “ No tengo intención de olvidar tan fácilmente lo que se ha hecho contra mí, y no hace falta decir que considero lo que se ha hecho contra mi mujer como un ataque también contra mí ” (citado en Liebman, op . cit., p. 423). El 6 de marzo, Krúpskaya le dijo a Kámenev que Lenin había decidió “ aplastar políticamente a Stalin ” (Ibid., p. 424). Lenin le dijo a Krúpskaya que el Testamento tenía que mantenerse en secreto hasta después de su muerte, y entonces darlo a conocer a la base del partido. Sin embargo, Lenin quedó gravemente paralizado por un tercer ataque de apoplejía el 9 de marzo de 1923. En la práctica el poder pasó a manos del triunvirato Zinoviev , Kámenev y Stalin. Nueve meses después, el 21 de enero de 1924, Lenin murió. La situación era ventajosa para Stalin. El triunvirato estaba decidido a mantener a Trotski alejado de la dirección y por lo tanto mantuvo oculto el Testamento. Ni que decir tiene que las pruebas documentales de la última lucha de Lenin contra Stalin fueron suprimidas durante décadas y denunciadas como falsificaciones por los dirigentes de todos los partidos comunistas del mundo. El Testamento, a pesar de las protestas de su viuda, no se leyó en el Congreso y permaneció oculto hasta 1956, cuando Kruschev y compañía lo sacaron a relucir, junto con algunos otros escritos, como parte de su campaña para culpar a Stalin de todo lo que había pasado en los 30 años precedentes. Con la muerte de Lenin, la lucha contra la creciente reacción burocrática pasó a manos de Trotski y la Oposición de Izquierdas.
La reacción burocrática
Con cada derrota internacional de la clase obrera, por la desesperación y desánimo que provocaba en el proletariado ruso, la reacción burocrática en la Unión Soviética asumía formas cada vez más amenazadoras. El terrible atraso y el bajo nivel cultural de las masas se convirtieron en un obstáculo insuperable para el proletariado ruso, debilitado, aplastado y exhausto por años de guerra civil, privaciones y desmoralización. La burocracia alimentó ese estado de ánimo de cansancio y escepticismo crecientes, especialmente entre la vieja generación. La nueva casta, compuesta en gran medida de los restos de la maquinaria estatal zarista empezó a flexionar sus músculos y a sentirse más consciente de su independencia, importancia y poder.
La caída de la participación de las masas en la vida política reforzó el proceso . Pronto la burocracia reveló sus propias ideas, sentimientos e intereses . Ansiaba la estabilidad y el abandono de la revolución internacional . “ Las masas fueron apartadas poco a poco de la participación efectiva del poder . La reacción en el seno del proletariado hizo nacer grandes esperanzas y gran seguridad en la pequeña burguesía de las ciudades y del campo que , llamada por la NEP a una vida nueva , se hacía cada vez más audaz . La joven burocracia , formada originalmente con el fin de servir al proletariado , se sintió el árbitro entre las clases . Adquirió una autonomía creciente . La situación internacional obraba poderosamente en el mismo sentido . La burocracia soviética adquiría más seguridad a medida que las derrotas de la clase obrera internacional eran más terribles. Entre estos dos hechos la relación no es solamente cronológica , es causal; y lo es en los dos sentidos : la dirección burocrática del movimiento contribuía a las derrotas ; las derrotas afianzaban a la burocracia ” . ( Trotski , La Revolución Traicionada , pp.110-11).
La derrota de la revolución alemana de 1923, seguida por las de Bulgaria y Estonia, fue un nuevo golpe a la moral del proletariado ruso. Condenaba al Estado soviético a un periodo de mayor aislamiento político y económico. Dentro del Partido Comunista la iniciativa y la independencia de la base quedaban cada vez más ahogadas por el dirigismo burocrático a todos los niveles. Una jerarquía de cargos nombrados a dedo sustituyó a los representantes electos. Trotski , que había instado a Lenin a organizar la lucha contra la burocracia, formó la Oposición de Izquierdas para llevar adelante esa tarea. Sus reivindicaciones se centraban en la restauración de la democracia obrera dentro del Partido y la coordinación de la industria y la agricultura en un plan nacional. Estas ideas se enfrentaron inmediatamente con una furiosa oposición por parte de la fracción mayoritaria de Zinoviev-Kámenev- Stalin. La defensa del bolchevismo por parte de Trotski recibió insultos y ridiculizaciones del aparato dirigente.
A principios de 1924, la muerte de Lenin asestó un nuevo golpe a la moral de los obreros rusos. Algunos historiadores han sugerido que si Lenin hubiese vivido por más tiempo el desarrollo de Rusia hubiera sido totalmente diferente. Pero incluso si Lenin hubiese vivido no hubiese significado una diferencia fundamental. El enorme prestigio personal de Lenin por sí solo no hubiera sido suficiente para impedir la contrarrevolución política. Ya en 1926, la viuda de Lenin, Krúpskaya , en una reunión de la Oposición de Izquierdas, declaró: “ Si Illich [Lenin] estuviera vivo, probablemente ya estaría encarcelado ” . En ese momento era probablemente una exageración. Si Lenin hubiese vivido unos cuantos años más, el proceso de degeneración podría haberse retrasado modificando el curso de los acontecimientos. Pero mientras la revolución se hubiese mantenido aislada en condiciones de atraso espantoso, el proceso fundamental hubiera sido el mismo. Sin duda Lenin hubiera luchado incansablemente contra la burocracia, pero eso por sí solo no hubiera sido suficiente para derrotar la reacción. Solamente se hubiera podido parar el avance de la burocracia con el triunfo de la revolución en otros países, lo que habría roto el aislamiento y renovado el entusiasmo revolucionario de las masas rusas. Pero Lenin no sobrevivió a su tercer ataque, que lo dejó totalmente incapacitado durante los nueve meses previos a su muerte.
¿Acaso esto significa que la lucha contra el estalinismo estaba condenada al fracaso? Plantear la cuestión en estos términos sería abstracto, esquemático y fatalista. El auge del estalinismo era una lucha entre fuerzas vivas, cuyo resultado no se podía determinar de antemano. Trotski y la Oposición de Izquierdas ciertamente se dieron cuenta de que había poderosas fuerzas objetivas del lado de la burocracia estalinista. Sin embargo, su actitud no tenía nada de fatalista. Tal y como explicó Trotski : “ El desarrollo de la lucha ha demostrado, sin lugar a dudas , que los bolchevique-leninistas no hubieran sido capaces de conseguir una victoria completa en la URSS – es decir, conquistar el poder y cauterizar la úlcera burocrática – sin el apoyo de la revolución mundial ” ( Trotski , Writings , 1935-36, p. 178). Por eso la Oposición luchó por una política marxista correcta en Gran Bretaña, China y todas partes.
La grave enfermedad y la subsiguiente muerte de Lenin depositaron el poder efectivo en manos de la troika formada por Stalin, Zinoviev y Kámenev. En realidad, las palancas centrales del poder seguían en manos de Stalin, dada su dominación total del aparato como secretario general del Partido. La troika conspiró para impedir que Trotski fuese el sucesor de Lenin. Suprimieron deliberadamente el Testamento, que llamaba directamente a la destitución de Stalin. Otro factor fue la apertura del partido a una marea de nuevos miembros sin experiencia, el llamado reemplazo Lenin, a la muerte de éste, que ahogó el núcleo revolucionario del partido en una ciénaga de elementos políticos atrasados que fueron moldeados por los hombres del aparato, elegidos a dedo por la maquinaria de Stalin. El debilitamiento y el aislamiento de la vieja guardia era la precondición necesaria para la victoria del aparato. Baste con decir que el 75-80% de la militancia se había afiliado después de 1923. El número de miembros del partido afiliados antes de la revolución era menos del 1%.
Al mismo tiempo se abrió una campaña de calumnias y falsificaciones contra Trotski , que se vió precipitada por la publicación de sus Lecciones de Octubre, en las que explicaba las razones de la derrota de la revolución alemana de 1923, haciendo hincapié en la especial responsabilidad de la dirección. Al hacerlo, Trotski trazaba paralelos con lo que había pasado en Octubre de 1917 en Rusia y las vacilaciones del ala de derechas de Zinoviev y Kámenev, que se habían pronunciado contra la insurrección (aunque no se mencionaba sus nombres). Estas importantes lecciones quedaron enterradas por la campaña contra el “ trotskismo ” . Todas las viejas calumnias sobre el pasado no bolchevique de Trotski (que Lenin había refutado en su Testamento), sobre la “ revolución permanente ” , Brest- Litovsk , etc., fueron desenterradas por la fracción dirigente para desacreditar a Trotski y apartarlo de la dirección. Se imprimió un torrente de publicaciones contra Trotski , reforzando la idea de una vieja guardia leninista compuesta por Stalin, Zinoviev y Kámenev: Trotskismo o leninismo (Stalin), Leninismo o trotskismo (Kámenev) y Bolchevismo o trotskismo ( Zinoviev ). A continuación, Trotski fue cesado de su cargo como Comisario del Pueblo de Guerra en enero de 1925. La campaña contra el trotskismo se extendió a los partidos comunistas de todo el mundo, a los que se exigió votaciones a favor de la mayoría dirigente del partido ruso.
El materialismo dialéctico no tiene nada que ver con el punto de vista mecanicista, que ve la Historia como un simple proceso lineal. Este punto de vista tiene más en común con filosofías religiosas, como el calvinismo y su teoría fatalista de la predestinación. Los accidentes juegan un papel en la Historia, al igual que en la naturaleza porque, tal y como Hegel explicó brillantemente, la necesidad a menudo se expresa a través del accidente. Los esfuerzos de Trotski por sí solos fueron insuficientes para cambiar el rumbo del partido. Contra él se alineaban la vieja guardia de Zinoviev , Kámenev, Bujarin y Stalin. Esto jugó un cierto papel en la ecuación. El marxismo no niega el papel del individuo; al contrario, las personas pueden jugar un papel muy importante, para bien o para mal. Kámenev y especialmente Zinoviev jugaron un papel muy importante en el giro hacia la reacción después de la muerte de Lenin. Aquí los motivos personales tuvieron su peso. Habiendo trabajado con Lenin muchos años, Zinoviev consideraba que él tenía que heredar su manto. Era ambicioso y estaba celoso de Trotski . Como consecuencia, organizó una dirección paralela, incluso antes de la muerte de Lenin, compuesta por todos los miembros del Politburó excepto Trotski . Utilizando métodos totalmente ajenos al bolchevismo, recurrió a maniobras e intrigas para desacreditar a Trotski y meter una cuña entre éste y el leninismo.
Inventando el mito del trotskismo después de la muerte de Lenin, Zinoviev y Kámenev jugaron un papel pernicioso que profundizó la desmoralización y aumentó la desorientación de los trabajadores. Se imaginaban que estaban utilizando a Stalin, cuando en realidad era éste el que lo hacía. De esta manera, sin darse cuenta, Kámenev y Zinoviev pusieron las bases para la victoria de Stalin sobre el Partido Bolchevique y sobre ellos mismos. Se sentían superiores a Stalin, y en un sentido moral e intelectual tenían razón. Pero la fuerza de Stalin residía no en su intelecto, sino en el hecho de que reflejaba las presiones y los intereses de millones de funcionarios sedientos de poder. En esta lucha, Kámenev y Zinoviev estaban en desventaja debido a las mismas cualidades que anteriormente habían representado su fortaleza: su fe en la revolución y su lealtad a la causa de la clase obrera. Cuando Stalin rompió con ellos, no tenía ninguna de estas cualidades. Estaba motivada únicamente por la ambición personal, pero a diferencia de Kámenev y Zinoviev no le pesaban los principios. Se basó ansiosamente en la burocracia, primero la del partido, el apparat , que él controlaba, y más tarde se convirtió en el representante de millones de antiguos funcionarios zaristas que seguían cumpliendo sus funciones bajo el Estado soviético.
Este proceso acabó con la masacre de los viejos bolcheviques, que no podían aceptar la destrucción de la revolución y del partido de Lenin. De esta manera, Stalin jugó el papel de verdugo del Partido Bolchevique. Pero es necesario entender que si Stalin no hubiera existido, o si se hubiese negado a actuar a favor de los intereses de la burocracia, simplemente hubiese sido sustituido por otra persona. En las condiciones concretas, eso hubiera significado seguramente la victoria de la fracción de Bujarin , lo que incluso en ese momento podría haber llevado a la victoria de la restauración capitalista. Más adelante, en una reacción de pánico, Stalin se vio obligado a adoptar de manera caricaturesca muchas de las políticas de la Oposición de Izquierdas. Sin eso, la presión de los kulaks en el campo y de los hombres de la NEP en las ciudades indudablemente hubiera llevado al derrocamiento del régimen. La nueva política fue recibida con entusiasmo por la clase obrera, que pese a todo se mantuvo en gran medida pasiva, pero se aplicó de manera brutal por parte de la burocracia, que al mismo tiempo se cubría las espaldas con ataques a la Oposición de Izquierdas.
Kámenev y Zinoviev , en el periodo de su alianza con Stalin, no eran conscientes de los procesos que realmente estaban en marcha en el Estado soviético. Actuaron como instigadores inconscientes de procesos que estaban fuera de su control y más allá de su comprensión. No se daban cuenta de adónde les iban a llevar sus ataques a Trotski y al trotskismo. Tampoco Stalin se daba cuenta en aquel entonces. Pero al intentar introducir una cuña entre el trotskismo y el leninismo, pusieron en marcha toda la maquinaria de falsificación de la Historia y persecución burocrática que marcó el primer paso decisivo del alejamiento de las ideas y tradiciones de Octubre en dirección al monstruoso Estado policial y burocrático.
Stalin tampoco tenía un plan consciente de hacia dónde se dirigía. Estaba totalmente ciego ante los procesos que se estaban desarrollando. Trotski llegó a hacer el siguiente comentario : “ Si Stalin hubiera podido prever a dónde le llevaría su lucha contra el ‘ trotskismo ’ , es indudable que no la hubiera llevado a cabo a pesar de la perspectiva de triunfar sobre sus adversarios. Pero no previó nada. ” ( Trotski , Escritos, 1937) Stalin, con su estrecha mentalidad administrativa, reflejó las presiones de la creciente burocracia soviética, aquella capa de funcionarios del Estado, la industria y cada vez más del partido que habían mejorado su situación con la revolución y estaban ansiosos por poner fin a un periodo tormentoso y de tensiones, y seguir con el trabajo de organizar la sociedad, con ellos mismos instalados confortablemente en puestos de dirección.
Para este sector, la idea de la revolución socialista mundial era irrelevante e irritante. No tenían ninguna confianza en la clase obrera rusa, ni mucho menos en la alemana o la británica. Stalin, en privado, compartía su punto de vista, aunque nunca se hubiera atrevido a declararlo en público en vida de Lenin. La teoría antimarxista del socialismo en un solo país, que Stalin anunció por primera vez en el otoño de 1924, iba contra todo lo que habían defendido los bolcheviques y la Internacional Comunista. ¿Cómo era posible construir un socialismo nacional en un solo país, y más si era extremadamente atrasado como Rusia? Esa idea nunca se le pasó por la cabeza a ningún bolchevique, ni siquiera a Stalin hasta 1924. En abril de ese año, en un discurso ante los estudiantes de la Universidad Sverdlov publicado más tarde con el título de Fundamentos del leninismo, Stalin declaró:
El derrocamiento del poder de la burguesía y el establecimiento de un gobierno proletario en un solo país todavía no garantiza la victoria completa del socialismo. La principal tarea del socialismo, la organización de la producción socialista, todavía está por delante. ¿Se puede conseguir esta tarea, puede lograrse la victoria del socialismo en un solo país, sin el esfuerzo conjunto del proletariado de varios países avanzados? No, eso es imposible (…) Para la victoria final del socialismo, para la organización de la producción socialista, los esfuerzos de un solo país, especialmente de un país campesino como Rusia, son insuficientes”. (Stalin, Lenin and Leninism, p.40).
Aquí, sin duda, se expresa la posición general del Partido Bolchevique de manera correcta. Sin embargo, en la segunda edición, publicada unos meses más tarde, se eliminaron estas líneas y en su lugar apareció justo lo contrario:
Pero el derrocamiento del poder de la burguesía y el establecimiento del poder del proletariado en un solo país no significa todavía que la victoria completa del socialismo haya sido asegurada. Después de consolidar su poder y poniéndose a la cabeza del campesinado, el proletariado del país victorioso puede y debe construir una sociedad socialista (…)”. (Stalin, Collected Works, vol. 6, p. 110, énfasis del autor).
La Oposición Unificada
Zinoviev y Kámenev, ya preocupados por el creciente poder de Stalin, su rudeza y su deslealtad, quedaron profundamente sorprendidos por la evolución de los acontecimientos. En el plazo de un año rompieron con Stalin y se unieron a la Oposición de Izquierdas. Este realineamiento en la dirección del partido fue el resultado de las presiones crecientes de los obreros de Leningrado, alarmados por la política de enriquecimiento de los kulaks y los NEPistas . Zinoviev y Kámenev confesaron más adelante que el mito del trotskismo había sido inventado deliberadamente para desacreditar a Trotski . En un comportamiento típicamente bonapartista, Stalin pasó a apoyarse en el ala de derechas de Bujarin y Tomsky para atacar a la Oposición de Izquierdas, que libró una batalla heroica por mantener las ideas de Octubre ante la creciente reacción burocrática dentro del partido. No sólo lucharon por la restauración de la democracia partidaria, sino también por un plan económico que pudiera poner a trabajar el potencial productivo de la economía soviética. La Oposición había entendido desde el principio que la industria no podía continuar apoyándose en la infraestructura heredada del pasado, sino que tendría que basarse en la “ acumulación socialista ” para expandirse a través de la planificación nacional. Un plan de ese tipo requería de un aumento del ritmo de la producción mucho más rápido que en el Occidente capitalista. Pero la dirección estalinista eligió moverse con gran cautela, acusando a los dirigentes de la Oposición de superindustrializadores .
La respuesta intempestiva de Stalin a las propuestas de la Oposición fue un pesimista borrador de Plan Quinquenal publicado en 1927. ¡Se hacía una proyección de caída de la producción industrial desde el 9% al 4 %! Bajo la dura crítica de la Oposición, finalmente se revisó el plan al alza, hasta una tasa de crecimiento anual del 9 por ciento, que todavía estaba muy por debajo de las previsiones de la Oposición de un crecimiento del 15-18%. Stalin continuó atacando a Trotski y la Oposición como superindustrializadores . Tan tarde como en abril de 1927, en el Comité Central argumentó que la construcción de la central hidroeléctrica de Dnieperstroy ¡sería lo mismo que pedirle a un campesino que comprase un gramófono en lugar de una vaca! La política del grupo dirigente de apoyo al kulak y de basarse en el mercado estaba llevando a una diferenciación creciente tanto en la ciudad como en el campo. El poder e influencia crecientes de los NEPistas y kulaks estaba alcanzando proporciones alarmantes. La marea creciente de capitalismo era visible en todas partes. Estas presiones de clases ajenas habían abierto anteriormente una lucha en la dirección del Partido Comunista. Los derechistas (Bujarin, Rikov y Tomsky) querían hacer todavía más concesiones a los kulaks. Stalin se balanceaba entre las diferentes fracciones del Politburó, prefiriendo adoptar una posición centrista sobre las diferentes cuestiones, apoyándose ora en la derecha, ora en la izquierda. En su lucha contra la Oposición de Izquierdas se apoyó en la derecha de Bujarin. En 1925, Stalin incluso empezó a prepararse para la desnacionalización de la tierra. Bujarin, que en abril de 1925 animaba al campesinado a “ enriquecerse ” , pensaba que estos kulaks ricos estaban “ creciendo hacia el socialismo ” . Hablaba de “ cabalgar hacia el socialismo montado en el rocín campesino ” . Esta política, que hubiera significado la restauración del capitalismo en Rusia, se enfrentó a la amarga oposición de Trotski y la Oposición de Izquierdas, que abogó por una política de colectivización voluntaria de la agricultura y la planificación industrial.
A pesar de las esperanzas de la dirección, los kulaks no se orientaron hacia el socialismo, sino hacia la contrarrevolución capitalista. En la primavera de 1926, casi el 60% del grano a la venta estaba en manos del 6% de los kulaks. Y a principios de 1928, con el acaparamiento del grano, el espectro del hambre en las ciudades se convirtió en una seria amenaza. Según Alec Nove: “ El déficit de obtención de grano se puede ver en el hecho de que en enero de 1928 el Estado había conseguido comprar sólo 300 millones de puds , comparado con 428 millones en la misma fecha del año anterior ” . (Alec Nove, An Economic History of the USSR, p. 149). Todo el régimen fue sacudido hasta los cimientos por la crisis que se avecinaba. Cada ciudad y cada pueblo se enfrentaban a un bloqueo alimentario. Los kulaks habían conseguido un enorme poder y estaban decididos a utilizarlo para derrocar el régimen.
El 7 de noviembre de 1927, el X aniversario de la Revolución, la Oposición Unificada* intervino en las manifestaciones con pancartas proclamando: “ ¡Aplastad al kulak, el NEPista y el burócrata! ” , “ ¡Aplicad el Testamento de Lenin! ” y “ ¡Abajo el oportunismo! ” . Trotski y los demás dirigentes de la Oposición fueron muy bien recibidos por los obreros de Leningrado, que expresaron su descontento con la dirección burocrática. Los obreros y jóvenes simpatizaban con la Oposición, pero estaban exhaustos y abatidos. Tal y como Trotski advirtió al impresionista Zinoviev , que se lo tomó como un signo de que la situación había cambiado, esta simpatía no significaba que las masas estuvieran dispuestas a pasar a la acción. Al contrario, esta manifestación convenció al grupo dirigente de la necesidad de tomar medidas inmediatas contra la Oposición. Una semana más tarde, después de una campaña feroz de ataques, Trotski , Zinoviev , Kámenev, Rakovsky, Smilga y Yevdokimov fueron expulsados del Comité Central. En diciembre, la Oposición de Izquierdas en su conjunto fue expulsada del Partido Comunista. Como resultado, todos aquellos que no tenían perspectivas políticas ni espíritu combativo capitularon. Los zinovievistas abandonaron la oposición. Desmoralizados y desorientados, Zinoviev y Kámenev se rindieron ante Stalin. En contraste, los trotskistas se negaron a someterse.
* La Oposición Unificada fue formada en 1926 por la Oposición de Izquierdas de Trotski y los seguidores de Zinoviev y Kámenev.
Decenas de miles de Oposicionistas de Izquierdas fueron despedidos de sus empleos, enviados al exilio y sus familias perseguidas. La represión contra la Oposición empezó en serio. Después de su ruptura con Stalin, Kámenev, que lo conocía muy bien, había advertido a Trotski : “ Nota, esta cita es de un artículo de Trotski llamado “ Un episodio significativo ” de diciembre de 1936, en el tomo VIII de los escritos, uno que yo no tengo. Buscadlo vosotros mismos ” En el XV congreso, Stalin proclamó la “ liquidación ” de la Oposición. Trotski y su familia fueron exilados a Alma-Ata y posteriormente deportados a Turquía. Fue un punto de inflexión en la consolidación del poder de la burocracia estalinista.
¿Por qué Trotski no tomó el poder?
Bastantes escritores han planteado esta cuestión: “ ¿Por qué Trotski no utilizó su posición, especialmente su autoridad en el Ejército Rojo, para tomar el poder en ese momento? ” . En un reciente libro encontramos la siguiente valoración: “ Trotski ha sido atacado por no ser un político. Como hemos explicado más arriba, hay un elemento de verdad en esta acusación (…) La segunda acusación contra Trotski es que se hizo una idea equivocada del carácter del nuevo régimen bajo Stalin. Ésta y la acusación de que no era un político están vinculadas, en el sentido en que hubiera sido su deber arrebatarle el poder a Stalin si hubiese entendido el carácter de la contrarrevolución que iba a ocurrir (…) fue incapaz de entender el auténtico carácter de la bestia en los años cruciales, cuando podía haber impedido su auge ” . (H. Ticktin y M. Cox., The Ideas of Leon Trotski , pp. 13-6).
Todo se reduce a la lucha entre individuos y a sus cualidades particulares. Estos argumentos son simplemente un eco de los argumentos de los historiadores E. H. Carr , Richard B. Day, Moshe Lewin y Issac Deutscher, que también veían la lucha en gran medida en términos de personalidades. Carr dice que Trotski “ no fue capaz en absoluto de entender que la cuestión de la lucha no estaba determinada por la disponibilidad de argumentos, sino por el control y la manipulación de las palancas del poder ” . Más adelante argumenta: “ No tenía estómago para una lucha cuyo carácter le aturdía y se le escapaba. Cuando fue atacado, se retiró de la arena porque instintivamente sintió que la retirada le ofrecía la mejor oportunidad para la supervivencia ” . (E. H. Carr , Socialism in One Country, vol. 2, p. 43). Moshe Lewin hace de nuevo la misma crítica: “ [ Trotski ] también tenía la debilidad de un hombre que era demasiado altivo y, en cierto sentido, idealista como para implicarse en las maquinaciones políticas dentro del pequeño grupo de dirigentes. Su pasado no bolchevique y su estilo le impidieron actuar cuando llegó el momento, y para él sólo llegó una vez, con la decisión necesaria ” . (M. Lewin, Lenin´s Last Struggle , p. 140).
En realidad la lucha no era una cuestión de poder personal de Trotski contra Stalin, sino una lucha de fuerzas vivas. Aquellos que argumentan que Trotski sólo tenía que utilizar el Ejército Rojo para tomar el poder demuestran una falta de comprensión absoluta del carácter del propio poder. El poder no es el producto de la voluntad de “ grandes hombres ” individuales, tal y como se imaginaban Nietzsche y otros, anticipando la ideología del fascismo. Es un reflejo de la correlación de fuerzas entre las clases en la sociedad. Utilizar el ejército como una fuerza política inevitablemente lleva al bonapartismo. Esto es abecé para un marxista. El bonapartismo sólo puede existir bajo ciertas condiciones, normalmente cuando las clases contendientes en la sociedad llegan a un punto muerto. Esto crea condiciones en las que el aparato del Estado se eleva por encima de la sociedad y adquiere un cierto grado de independencia. Trotski , al igual que Lenin, siempre puso sus esperanzas en la clase obrera. Los obreros simpatizaban con las posturas de la Oposición, pero estaban demasiado agotados y desanimados para hacer nada. Se mantuvieron pasivos. El veterano comunista yugoslavo y oposicionista Ante Cilliga , que estuvo en Rusia a mitad de los años 20, comenta el ambiente entre los obreros en aquel momento:
La impresión que me dieron esas reuniones y conversaciones privadas en general era favorable, pero lo que me sorprendió fue la actitud pasiva de muchos de los obreros. Sentía que no tenían ni interés ni entusiasmo, sino, al contrario, una actitud gélida, una reticencia exagerada. Era deprimente. Con su silencio los obreros parecían estar diciendo: sí, está todo muy bien, pero ¿qué es lo que significa para nosotros? Tenía que perseguir a la gente para sacarles una palabra”. (A. Cilliga, The Russian Enigma, p. 21).
Tal y como Trotski explicó en uno de sus últimos escritos : “ Del lado de la Oposición estaba la juventud y una porción considerable de la base; pero del lado de Stalin y del Comité Central estaban en primer lugar todos los políticos especialmente entrenados y disciplinados que estaban ligados más de cerca a la maquinaria política del secretario general. Concedo que mi enfermedad y consiguiente no participación en la lucha fue un factor de cierta importancia ; sin embargo no hay que exagerarla . En última instancia no fue más que un episodio . Lo más importante fue el hecho que los obreros estaban cansados . Los que apoyaban a la Oposición no estaban espoleados por una esperanza de cambios decisivos e importantes . Por otra parte la burocracia luchó con una ferocidad extraordinaria ” .
El apoyo pasivo y la simpatía no eran suficientes para impedir el avance de la burocracia. Por supuesto que una victoria de la revolución, por ejemplo en China, hubiese transformado completamente la situación, reavivando el espíritu de los obreros rusos y deteniendo el avance de la contrarrevolución burocrática. Pero en lugar de victorias hubo nuevas derrotas, como consecuencia directa de las políticas de la dirección de Stalin y Bujarin .
Ticktin y Cox afirman: “ Tenemos que sospechar que en un primer momento Trotski no estaba dispuesto a dirigir. Más tarde, por supuesto, se negó a tomar el poder. Era el dirigente del Ejército Rojo y, en 1924, Antonov-Ovseenko, comisario político en jefe del Ejército Rojo, le propuso un golpe ” . ( Ticktin y Cox, op . cit., p. 13). Este es el típico punto de vista superficial de la Historia, que la reduce a una lucha entre personalidades. En general, si haces la pregunta correcta tienes muchas posibilidades de conseguir la respuesta correcta. Si haces la pregunta incorrecta inevitablemente conseguirás la respuesta incorrecta. Los señores Ticktin y Cox ni siquiera saben qué pregunta hacerse para empezar, y por lo tanto acaban liados. La Oposición de Izquierdas no era bonapartista, sino marxista revolucionaria. Por lo tanto no podía buscar soluciones al problema en el ejército. Se basaba en la clase obrera, no por motivos arbitrarios o sentimentales, sino porque solamente la clase obrera puede llevar a cabo la transformación socialista de la sociedad. Basarse en cualquier otra clase o grupo social puede conseguir un cambio en la sociedad, pero nunca en la dirección de un Estado obrero sano.
La gente como Ticktin y Cox se creen superiores a Trotski , que, según se deduce de sus palabras, era demasiado estúpido o demasiado cobarde para tomar el poder, mientras que Stalin, uno debe suponer, era más inteligente y más valiente . Estos académicos “ tan sabios ” escriben prolíficamente sobre “ la cuestión del poder ” y al mismo tiempo demuestran no tener ni la más remota idea de qué es el poder. Trotski explicó que “ el poder no es un premio que consigue el más ‘hábil’. El poder es una relación entre individuos, en última instancia entre clases ” ( Trotski , Writings , 1935-36, p. 177).
Ante la ausencia de la participación activa de los obreros, existían de hecho condiciones para el bonapartismo en Rusia. Pero la utilización del ejército en política no es algo de lo que uno se pueda deshacer como el que devuelve una espada a su funda. Apoyarse en el Ejército Rojo para la toma del poder, en las condiciones dadas, no hubiera impedido la contrarrevolución política, sino que la hubiera acelerado enormemente. La única diferencia hubiera sido que en lugar de una burocracia civil, la casta militar hubiera estado en el poder. El hecho de que Trotski estuviera a la cabeza no hubiese significado nada. O bien se sometería a la casta de oficiales (lo cual naturalmente estaba descartado) o hubiese sido sustituido por alguien que estuviese dispuesto a someterse. En esa etapa, el movimiento hacia la reacción todavía no había adquirido un carácter definitivo. La burocracia todavía estaba comprobando sus fuerzas. Esto se reflejaba en la cautelosa política de Stalin. Un golpe militar hubiera llevado muy rápidamente a la consolidación del bonapartismo proletario. Las caras hubieran cambiado, pero la esencia hubiera sido la misma. Todo el proceso de degeneración se hubiera acelerado enormemente.
El papel del individuo
El papel del individuo, con todos sus puntos fuertes y débiles, es importante, pero sólo se puede entender en el contexto de la lucha de fuerzas sociales. El papel del individuo en la Historia no es más decisivo que las condiciones objetivas en las que viven, aunque las habilidades personales, el carácter y el intelecto de los individuos ciertamente influyen en el proceso histórico y, en puntos críticos, pueden ser decisivos. Sin Lenin y Trotski , la Revolución de Octubre nunca hubiera tenido lugar. Esto es un hecho concreto. No puede caber duda de que las políticas de Zinoviev , Kámenev y Stalin hubieran llevado a la derrota y al triunfo de la reacción en 1917, después de lo cual se nos hubiera presentado una gran cantidad de tesis doctorales “ demostrando ” sin lugar a dudas que la idea de una revolución socialista en Rusia era completamente utópica.
El materialismo histórico no niega en absoluto el papel del individuo en la Historia. Simplemente explica que los individuos no son agentes absolutamente libres, como imaginan los idealistas, sino que tienen que operar en función de las condiciones económicas y sociales dadas que ellos mismos no han elegido, y además operar según leyes creadas independientemente de la voluntad de hombres y mujeres. En la medida en que entendemos esas leyes, estamos en condiciones de llegar a un análisis científico del alcance y el significado de las acciones del actor individual en la escena de la Historia. Los mismos Lenin y Trotski , que dirigieron a los obreros rusos a la victoria en 1917, habían estado aislados e impotentes durante las décadas precedentes. A pesar de todas sus habilidades personales y conocimiento teórico, no estaban por encima de las condiciones generales de la sociedad. De la misma manera que Lenin y Trotski imprimieron su sello en la Revolución de Octubre y el régimen que surgió de ésta, la contrarrevolución burocrática ha quedado tan estrechamente vinculada al nombre de Stalin que los dos se han convertido en sinónimos. Pero, por supuesto, la contrarrevolución política en la URSS no dependía de una sola persona. Eso sería una interpretación mecanicista de la Historia. Con o sin Stalin, más pronto o más tarde, de una u otra manera, la reacción era inevitable por el aislamiento de la revolución en un país atrasado. Sin embargo esto no agota la cuestión. En política, al igual que en la guerra, la cuestión de “ más pronto o más tarde ” y “ de una u otra manera ” no es en absoluto secundaria, y puede ser decisiva.
En el primer periodo, Stalin no tenía idea de a dónde se dirigía. No quería la derrota de los obreros chinos en 1927 o de los obreros alemanes en 1923 o 1933. Sin embargo su política garantizó la derrota en todos los casos. Estas derrotas, a su vez, agudizaron el aislamiento de la revolución en Rusia, que era la base material para la victoria de la contrarrevolución burocrática que Stalin inicialmente no había anticipado ni deseado. Es más, la forma monstruosa que tomó la contrarrevolución estaba relacionada con el carácter personal y la psicología de Stalin. Helvetius hizo la observación hace tiempo: “ Cada periodo tiene sus grandes hombres, y si no, se los inventa ” . El aparato estaba descubriendo que Stalin era carne de su carne. Con su psicología y forma de ser, personificaba los puntos de vista y las aspiraciones de la capa de funcionarios y administradores en auge en las oficinas del Estado, los sindicatos e incluso el Partido Comunista.
Esa gente se había visto favorecida por la revolución y gozaba de ciertos privilegios que, aunque modestos en comparación con el estilo de vida posterior de la casta dominante, en las condiciones generales de miseria absoluta eran lo suficientemente importantes como para separarlos de las masas. Esos funcionarios, muchos de ellos reclutados entre los enemigos del bolchevismo (mencheviques, elementos sin partido y no pocos funcionarios zaristas) gravitaron automáticamente hacia aquellos miembros del partido que estaban más cercanos a su manera de ver el mundo. En las filas del bolchevismo había muchos elementos que, aun estando sinceramente dedicados a la causa del socialismo, no estaban suficientemente empapados de las ideas y principios del marxismo. Eran los “ hombres de comité ” , los organizadores, los “ prácticos ” del partido, con su tradicional desprecio hacia la teoría, su impaciencia por las amplias generalizaciones y su inclinación hacia las soluciones administrativas.
Después de la revolución había una urgente necesidad de administradores capacitados para gestionar el Estado. Se empujó a mucha gente a cargos de responsabilidad sin que tuviesen la preparación necesaria. Muchos de los mejores elementos murieron durante la guerra civil y fueron sustituidos por gente menos capacitada. Colocados en cargos de responsabilidad, entraban en contacto con los viejos funcionarios zaristas, que se conocían todas los trucos . A menudo era difícil saber quién dirigía a quién, como Lenin resaltó amargamente. La desmovilización del Ejército Rojo después de la guerra civil agravó el problema. A pesar de que el Ejército Rojo había sido democratizado a fondo, el bajo nivel cultural de la masa de soldados campesinos significaba que muchos de los oficiales y suboficiales se habían acostumbrado al método de ordeno y mando. En las condiciones generales de colapso industrial y de atomización parcial del proletariado, la clase obrera ya no era capaz de ejercer el mismo nivel de control. Gradualmente, el aparato del Estado se le iba escapando de las manos.
“ Sería ingenuo creer que Stalin, desconocido por las masas , surgió repentinamente de entre bastidores armado de un plan estratégico completamente elaborado . No. Antes de que él hubiera previsto su camino, la burocracia lo había adivinado ; Stalin le daba todas las garantías deseables : el prestigio del viejo bolchevique , un carácter firme , un espíritu estrecho , una relación indisoluble con las oficinas , única fuente de su influencia personal. Al principio, Stalin se sorprendió con su propio éxito . Era la aprobación unánime de una nueva capa dirigente que trataba de liberarse de los viejos principios , así como del control de las masas , y que necesitaba un árbitro seguro en sus asuntos interiores . Figura de segundo plano ante las masas y ante la revolución , Stalin se reveló como el jefe indiscutido de la burocracia termidoriana , el primero entre los termidorianos ” . ( Trotski , La Revolución Traicionada, p. 112).
Aquí lo decisivo fue el cambio en la correlación de las fuerzas de clase. La clase obrera estaba agotada y debilitada por años de guerra, revolución y guerra civil. El retraso de la revolución internacional tuvo un efecto deprimente en los obreros rusos. Por otra parte, la capa de burócratas ascendente se sentía dueña de la situación. La teoría del socialismo en un sólo país era simplemente la expresión ideológica de la reacción pequeño-burguesa contra Octubre , que surgía del anhelo general de estos elementos de poner fin al periodo tormentoso y de tensiones de la revolución y sustituirlo por un orden que les permitiese seguir con las tareas de la administración de la sociedad, desde arriba. Cuando un obrero de vez en cuando protestaba contra el comportamiento arrogante de los funcionarios, se le respondía irónicamente: “ ¿En qué año piensas que vives? ¿En 1919? ” .
Incluso si Lenin hubiese seguido con vida , no hubiese significado una diferencia fundamental. Se necesitaba un cambio favorable en la situación objetiva para cambiar la correlación de fuerzas dentro del partido . Es totalmente falso , superficial y, de hecho , estúpido pensar que una transformación histórica tan profunda se puede explicar en términos de la supuesta inteligencia o no de intrigantes por arriba . Esto no es más que una variante de la teoría de la conspiración de la Historia, que no tiene nada en común con el marxismo , que la interpreta en términos de lucha entre las clases . Como explicó el propio Trotski : “ Una lucha de la Oposición de Izquierdas , una organización marxista revolucionaria , por el poder sólo podía concebirse en las condiciones de un auge revolucionario . En tales momentos la estrategia se basa en la agresión , en el llamamiento directo a las masas , en el ataque frontal contra el gobierno . Algunos miembros de la Oposición de Izquierdas habían tomado no escasa parte en tal lucha y tenían conocimiento directo de cómo efectuarla . Pero durante los primeros años del segundo decenio , y más tarde , no hubo auge revolucionario alguno en Rusia, sino todo lo contrario . En tales circunstancias no había que pensar en emprender una campaña por el poder ” . ( Trotski , Stalin, pp. 282-3).
