Prefacio
Sobre la presente obra
La presente obra se publicó por primera vez en Londres hace veinte años, en marzo de 1997. Su autor fue el veterano marxista británico Ted Grant. La caída del Muro de Berlín y el hundimiento del estalinismo habían provocado un amplio cuestionamiento del socialismo y de la Revolución de Octubre, sobre todo en la propia Rusia. El propósito de este libro era aclarar estas cuestiones y responder a la propaganda de los enemigos del socialismo, basándose en hechos, cifras y argumentos. Era una tarea pendiente desde hacía mucho tiempo.
No se trataba de un ejercicio académico, sino de una preparación para el futuro. ¿Qué era la Unión Soviética, por qué se derrumbó y hacia dónde se dirigía ahora Rusia? Ted quería arrojar luz sobre el carácter del régimen surgido de la Revolución de Octubre, analizar sus tendencias contradictorias, trazar su ascenso y caída y señalar el camino a seguir. El autor pasó la mayor parte de su vida estudiando la cuestión rusa y estaba excepcionalmente cualificado para ofrecer un análisis marxista de la misma. Seguidor activo de Trotski desde los tiempos de la Oposición de Izquierda Internacional, Ted Grant fue un destacado exponente de las ideas del trotskismo. Gran parte de la presente obra se basa en el abundante material escrito por Ted a lo largo de más de 50 años.
Sólo los marxistas eran capaces de explicar los procesos que se estaban desarrollando en Rusia, no ex post facto, sino con décadas de antelación. Por el contrario, los escritos tanto de los críticos burgueses de la URSS como de sus amigos estalinistas se caracterizaban por la más completa ausencia de toda comprensión. Desde puntos de vista diametralmente opuestos, llegaban a la misma conclusión errónea: que el régimen estalinista de la Unión Soviética era un monolito prácticamente indestructible, que podía seguir existiendo hasta donde alcanzara la vista.
Lo ocurrido en la Unión Soviética sólo puede explicarse utilizando el método marxista de análisis. Ya en las páginas del Manifiesto Comunista, Karl Marx y Federico Engels explicaron que la fuerza motriz de la historia humana es el desarrollo de las fuerzas productivas. Desde este punto de vista, la economía planificada nacionalizada en la URSS dio pruebas de la más extraordinaria vitalidad durante décadas. De hecho, tal transformación no tiene precedentes en los anales de la historia de la humanidad.
Huelga decir que el método utilizado aquí es el del marxismo, el materialismo dialéctico e histórico, porque sólo éste nos proporciona las herramientas científicas necesarias para analizar procesos complejos y contradictorios, para separar lo accidental de lo necesario, para distinguir entre lo que los hombres y las mujeres piensan y dicen sobre sí mismos y los intereses materiales que en última instancia representan. Sólo así es posible entender lo que ocurrió en la Unión Soviética y, por tanto, comprender lo que está ocurriendo ahora y, al menos provisionalmente, establecer un pronóstico para la evolución futura.
Incluso antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando la mayoría de los expertos capitalistas, así como los apologistas de Stalin, no veían ninguna grieta en la armadura del régimen “ monolítico ” de Rusia, León Trotski , el líder bolchevique exiliado por Stalin, argumentó que o bien el estalinismo sería derrocado por una revolución política de la clase obrera o, bajo ciertas condiciones, podría volver al capitalismo.
La cuestión del carácter de clase de la Unión Soviética
La cuestión del carácter de clase de Rusia ha sido un tema central en el movimiento marxista durante décadas. Sólo el método dialéctico, que toma el proceso en su conjunto y analiza concretamente sus tendencias contradictorias a medida que se desarrollan, etapa por etapa, puede arrojar luz sobre la situación. Aunque Ted fue el único que predijo el colapso de la Unión Soviética ya en 1972, ni él ni nadie podría haber predicho el curso preciso de los acontecimientos que se produjeron posteriormente.
No debería sorprendernos. El poeta alemán Goethe escribió una vez: “ Gris es toda teoría, mi caro amigo, y verde el áureo árbol de la vida ” . El desarrollo real del proceso histórico es enormemente complicado, sobre todo porque implica lo que los marxistas llaman el factor subjetivo, la intervención consciente de los seres humanos. Predecir en detalle cómo se desarrolla el proceso histórico requeriría no sólo perspectivas científicas, sino una bola de cristal, algo de lo que, por desgracia, no disponemos.
Aunque había predicho el colapso del estalinismo, Ted Grant pensaba que la restauración del capitalismo en Rusia estaba descartada. De hecho, durante todo un período, estuvo descartada. La necesidad de una economía planificada se deriva directamente del callejón sin salida del capitalismo mundial. Es la única manera de resolver las contradicciones. Pero el intento de reimponer un régimen capitalista en Rusia no surgió en absoluto como una conclusión natural de la crisis del estalinismo.
La opinión de Ted estaba fuertemente influida por su convicción de que, a pesar de la brutal represión de décadas de totalitarismo estalinista, las ideas fundamentales de Lenin y de la Revolución de Octubre seguirían vivas en la Unión Soviética. No creía que la contrarrevolución capitalista fuera a triunfar. Pero todas las perspectivas tienen necesariamente un carácter condicional. En el momento en que Ted escribió este libro, el proceso de restauración capitalista en Rusia aún no había adquirido un carácter irreversible. No estaba claro si se completaría o si podría haber una marcha atrás. Era una cuestión abierta, y había que proceder con la debida cautela, mediante un proceso de aproximaciones sucesivas. Por esa razón, el análisis de Ted del proceso tenía un carácter algebraico y no aritmético.
Un elemento importante en el pensamiento de Ted era su sobreestimación del potencial para la cristalización de una facción de Reiss (una sección de la burocracia estalinista que avanzaba hacia una posición revolucionaria) y la posibilidad de una revolución política contra la burocracia. El llamado Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) había degenerado hasta tal punto que era completamente ajeno a las ideas y principios de Lenin y de la Revolución de Octubre. Aunque había un cierto elemento en la dirección del PCUS que estaba a favor de un retorno a Lenin, e incluso miraba hacia el trotskismo, esa facción era extremadamente débil y no tenía ninguna influencia en el curso de los acontecimientos. Fue el ala procapitalista de la burocracia la que resultó ser la fuerza decisiva. A la hora de la verdad, los estalinistas ni siquiera fueron capaces de defender el estalinismo.
El problema al que nos enfrentamos hace dos décadas era comparable al que se le planteó a Trotski en las décadas de 1920 y 1930, cuando tuvo que analizar el fenómeno del estalinismo. Hubo muchos puntos de inflexión en el camino de la contrarrevolución burocrática en el período 1923-36. No se trató en absoluto de un acontecimiento predestinado. La victoria final de Stalin no estaba determinada de antemano. Todavía en 1933, Trotski mantenía la posición de que era posible reformar tanto el Estado soviético como los Partidos Comunistas, una posición que le llevó a frecuentes conflictos con los ultraizquierdistas.
Trotski siguió el proceso de la contrarrevolución estalinista a través de todas sus etapas, sacando a la luz todas sus contradicciones, analizando las tendencias conflictivas tanto dentro de la sociedad soviética como dentro de la propia burocracia y mostrando la interrelación dialéctica entre los acontecimientos en la URSS y a escala mundial. Siguió minuciosamente el proceso a través de todas sus etapas, mostrando concretamente la relación entre la correlación de fuerzas de clase en Rusia, las diferentes tendencias en el Partido Comunista y su relación con las clases sociales, la evolución de la situación mundial, la economía y el factor subjetivo. Es cierto que varió su análisis en diferentes momentos.
Por ejemplo, inicialmente caracterizó el estalinismo como centrismo burocrático, una fórmula que más tarde rechazó en favor de la definición más precisa de bonapartismo proletario. Estos cambios no reflejan ninguna vacilación por parte de Trotski , sino sólo la forma en que su análisis seguía de manera precisa el proceso de degeneración burocrática en su desarollo .
Del mismo modo, la contrarrevolución capitalista se desarrolló con muchas contradicciones y contra corrientes. Su éxito no estaba en absoluto garantizado. Sólo después de algún tiempo el proceso alcanzó el punto crítico en el que la cantidad se transformó en calidad. Esto ocurrió tras el colapso económico de 1998. Un elemento muy importante fue el factor subjetivo y el papel del Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR). En los años 30 Trotski se refirió a la existencia de tendencias contradictorias dentro de la burocracia estalinista (las facciones de Butenko y Reiss). Butenko era un funcionario estalinista que desertó al campo del fascismo, mientras que Ignace Reiss era un oficial de la GPU que rompió con Stalin y se declaró a favor de Trotski y de la IV Internacional antes de ser asesinado en Suiza.
Décadas de gobierno burocrático y totalitario estalinista tuvieron un efecto mucho mayor de lo que creíamos en el retroceso de la conciencia. Stalin había conseguido, más de lo que podía esperar, liquidar las tradiciones del bolchevismo. Los elementos más avanzados de la clase obrera habían sido exterminados, y como el régimen duró mucho más de lo que Trotski había previsto, el recuerdo mismo de las genuinas tradiciones de octubre había sido casi borrado de la conciencia de los trabajadores y la juventud soviéticos.
Este fue el terreno en el que se plantaron y luego prosperaron las semillas de la contrarrevolución capitalista. Pero sus causas subjetivas tenían raíces más profundas, en las contradicciones entre una economía planificada nacionalizada y un gobierno burocrático que ahogaba cada poro de la economía y la sociedad soviéticas. La forma en que se desarrolló este proceso y la compleja interacción entre factores objetivos y subjetivos se explican brillantemente en la presente obra.
Contenido del libro
La primera parte del libro trata de la Revolución Rusa y hace un balance histórico de Octubre , respondiendo a muchas de las críticas, distorsiones e ideas erróneas que la han rodeado durante décadas. A lo largo de esta sección hay una serie de capítulos en los que se expone detalladamente la teoría marxista del Estado en relación con el régimen de transición surgido de la Revolución de Octubre. Se traza el ascenso de la burocracia y la contrarrevolución política estalinista a través de todas sus etapas.
Esta parte, especialmente la crítica de la teoría del “ capitalismo de Estado ” (que incluye un valioso apéndice sobre la ley del valor en el periodo de transición) presenta más dificultades para el lector que otras partes del libro. Pero es esencial comprender estos puntos para entender el proceso en su conjunto. Hay que señalar que estas secciones se publicaron originalmente a finales de los años cuarenta en una importante obra de Ted titulada La teoría marxista del Estado. Para que este y otros materiales estuvieran disponibles en forma de libro, fue necesaria una considerable labor de edición. Cualquier variación en el estilo que el lector pueda notar se debe enteramente a esto.
A la luz de la experiencia posterior, no es necesario modificar lo que se escribió entonces sobre las razones de la crisis del estalinismo y la inevitabilidad de su colapso. Cuando se escribió el libro, el movimiento hacia el capitalismo en Rusia aún no había llegado a una conclusión definitiva, y Ted creía firmemente que podía revertirse. El movimiento hacia el capitalismo todavía tenía un carácter inacabado. Eran posibles diferentes resultados. Se podría añadir que esta opinión también era sostenida por los analistas burgueses.
Cuando uno lee hoy lo que los estrategas del capital escribían entonces, queda muy claro que la cuestión del restablecimiento del capitalismo en Rusia no estaba en absoluto resuelta de una vez por todas. Al contrario, en el período inmediatamente posterior al colapso de 1998 podría haberse revertido fácilmente. Esto lo entendieron claramente los representantes serios del capital internacional.
El Independent on Sunday del 23rd de agosto de 1998 informaba de que Marcel Cassard, antiguo funcionario del Fondo Monetario Internacional que ahora trabajaba para el Deutsche Bank en Londres, afirmaba que “ las medidas adoptadas podrían conducir a la renacionalización de los bancos . Si llegamos a ese punto, eso no es bueno ” .
El análisis más significativo aparece en el número de agosto de 1998 de la revista Transitions. Se trata de una revista que estudia los “ Cambios en las sociedades postcomunistas ” , publicada en la República Checa, pero que también reconoce el apoyo de instituciones como el General Marshall Fund de Estados Unidos. En un artículo en el que se analiza la evolución en Rusia se lee lo siguiente:
En otoño de 1997 comenzó una guerra bancaria que se convirtió en el principal elemento constitutivo de la política interior rusa. Los conflictos entre diferentes grupos financieros por propiedades atractivas, aunque se llevaran a cabo con métodos turbios y con el despliegue de materiales comprometedores y los contactos personales de los financieros, reflejaban, según se creía, el creciente poder de la burguesía rusa. Se consideraba que esta burguesía disponía de recursos suficientes no sólo para apoderarse de la propiedad, sino para mantenerla en funcionamiento, asegurando el crecimiento de la economía y la preservación del Estado.
Hoy está claro que se sobrestimó el papel de la burguesía. Los “ nuevos rusos ” y el resto de la economía viven vidas separadas. También está claro que la economía aún no ha alcanzado un punto de inflexión, lo que tendrá que hacer en un futuro próximo.
Lo más interesante del mismo artículo es una sección titulada “ De vuelta a la planificación central ” . Allí leemos lo siguiente:
El pronóstico a largo plazo para la economía rusa no parece halagüeño. Es posible que el país se vea obligado a volver al sistema que abandonó hace diez años, la planificación central.
Una economía basada en la propiedad estatal probablemente también sería muy ineficiente, como lo era antes, en la época soviética. Pero ¿existe una alternativa? Los reformadores económicos rusos creían que la propiedad privada produciría mágicamente un aumento de la eficiencia y un incremento de la producción. Pero, como hemos visto, este crecimiento no se produjo.
A pesar de estas preocupaciones, el movimiento hacia el capitalismo arrasó con todo y el régimen estalinista fue relegado al basurero de la historia. Por ello, la última parte del libro ha sido completamente revisada a la luz de los acontecimientos que se produjeron después de que la primera edición viera la luz. La evolución posterior nos ha permitido colmar muchas lagunas en nuestros conocimientos, corregir errores y emitir un juicio definitivo sobre el carácter de clase de Rusia, que en el momento de escribir el libro era todavía un proceso inacabado. Gran parte de lo escrito entonces ha quedado obsoleto y ha sido sustituido por un nuevo epílogo escrito por Alan Woods, que colaboró estrechamente con Ted Grant durante muchos años.
Hasta el día de hoy, uno buscaría en vano una explicación de las causas reales de la crisis del estalinismo en todos los escritos de los burgueses, reformistas y ex estalinistas, por no hablar de la miríada de sectas al margen del movimiento obrero. Sin embargo, fueron analizados de antemano en los documentos escritos por Ted en Perspectivas Internacionales, ya en agosto de 1972. Desgraciadamente, en aquella época este material sólo fue leído por un pequeño número. La presente obra pondrá este análisis detallado y profundo a disposición de un público más amplio. La presente obra no sólo plantea preguntas, sino que ofrece respuestas.
