Hace 20 años, el 5 de marzo de 1984, el Sindicato Nacional de Mineros (NUM) británico puso en marcha una gran huelga. Décadas de “consenso” social fueron borradas del mapa y el capitalismo británico mostró su verdadero rostro. La máscara de la democracia (la supuesta independencia de la justicia, los medios de comunicación, etc.) dejó paso al auténtico papel del aparato del Estado en la sociedad capitalista. La clase dominante gastó miles de millones para aplastar la combatividad de los mineros, que acabarían derrotados. Más de 10.000 fueron detenidos, dos murieron en los piquetes, un número incontable resultó herido y decenas de miles quedaron endeudados durante años por los préstamos a los que tuvieron que recurrir para mantener la huelga.


 

Pierre Broué, historiador francés, militante trotskista y editor de Cahiers Leon Trotsky falleció en las primeras horas de la mañana del miércoles 27 de julio. Su pérdida será lamentada por los militantes de la clase obrera y los revolucionarios de todas partes.


Se cumplen ahora veinte años del inicio de la llamada "transición a la democracia" en el Estado español. "La Transición", como ha quedado en llamarse a todo el período que abarca desde la muerte del dictador Franco hasta la histórica victoria del PSOE en las elecciones de octubre de 1982, ha sido objeto en los últimos meses de todo tipo de celebraciones, publicaciones y programas de radio y televisión.


La huelga de un millón y medio de trabajadores del sector público este año por la cuestión de las pensiones ha sido calificada como la huelga general más grande en Gran Bretaña desde la huelga general de 1926. Esta semana se cumple el 80 aniversario del inicio de la huelga de 1926. ¿Qué comparaciones se pueden hacer entre 1926 y hoy? ¿Cuáles son las lecciones?


El marxismo nunca ha negado el papel del individuo en la historia, pero ha demostrado cómo los rasgos personales específicos reflejan un contexto histórico y social determinado. La personalidad de aquellos que hacen la historia —para bien o para mal— ciertamente tiene una influencia sobre sus acciones. Pero atribuir a la personalidad una cualidad determinante sería caer en el burdo subjetivismo. Es necesario demostrar la relación dialéctica entre los factores subjetivos y objetivos. En esta ecuación el factor objetivo es el fundamental.


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